Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

                                                                                                                                                               ALTERIDAD.

 

 Este término se aplica al descubrimiento que el “yo” hace del “otro”, lo que hace surgir una amplia gama de imágenes del “otro, del “nosotros”, así como visiones del “yo”. Tales imágenes, más allá de múltiples diferencias, coinciden todas en ser representaciones —más o menos inventadas— de gentes antes insospechadas, radicalmente diferentes, que viven en mundos distintos dentro del mismo planeta.

            El hombre percibe su finitud, entre otras cosas, porque depende del encuentro con lo otro, con lo que no es él. El yo en cuanto yo se topa con su vaciedad o falta de contenido. Sin contacto con los objetos, con lo que se enfrenta y opone, no pasaría de ser una autorrealización vacía que sería ciertamente capaz de pensarse, pero a la que tendríamos que designar como un pensamiento vacío. En esta perspectiva la máxima oposición se da en el encuentro con el “otro”, que es la forma suprema y más apropiada de participación del hombre en lo otro, la relación “intersubjetiva” o “interpersonal”. El enorme influjo de la relación intersubjetiva en la formación del yo podría mostrarse en el fenómeno del lenguaje, la tradición, el trabajo, etcétera. Lo que nosotros hacemos a los otros y éstos nos hacen a nosotros, eso es lo que somos.

            Uno de los problemas fundamentales que surgen ante la presencia de la alteridad es que según el “yo” se imagina o concibiera a esas gentes, antes radicalmente desconocidas, así habría luego que comportarse con ellas; hasta el grado que al “otro” se le puede negar su propia realidad subjetiva, cultural, idiomática, etcétera. Surge así el problema del otro o de la alteridad. En el caso concreto de América Latina, al encontrarse por vez primera hombres que radicalmente se desconocían entre sí, tuvieron que forjarse, unos y otros, imágenes mutuas. Era necesario comprender o inventar, en medio del asombro y la duda, quiénes eran esos que así, de pronto, se les tornaban presentes. Surge así una amplia gama de imágenes mutuas que se forjaron europeos y amerindios y, más tarde, africanos y asiáticos. El dominico Diego Durán expresó en forma elocuente y concisa este hecho: “hallándose los unos con los otros, no se entendían ni sabían qué se responder”. El problema del otro o de la alteridad ha sido tratado de forma preferente y esmerada por la filosofía latinoamericana, que ha tomado sus elementos de la filosofía moderna y contemporánea. Entre los filósofos que han influenciado en pensamiento latinoamericano hay que nombrar a Ortega, Zubiri, Aranguren y Pedro Laín Entralgo, quienes pusieron de relieve la importancia de la alteridad en la significación de la persona y de la sociedad. El intento de redefinición del hombre en el pensamiento latinoamericano como sujeto metafísico y ético fundamentado en el concepto de alteridad, supone todo un enfrentamiento con el humanismo clásico occidental en el que el hombre es concebido como conciencia de sí y libertad. La alteridad ética del otro da paso a una comunidad ética que ésta constituida no por una suma de egos autónomos e intercambiables, sino por un “nosotros”. Las aportaciones surgidas de este campo se pueden formular de la siguiente forma: lo recíproco es un elemento constitutivo del ser de la persona; es un elemento originario en la constitución del sujeto moral y, por tanto, de la conciencia moral y, finalmente, es un elemento que está indisolublemente vinculado a su madurez y a su desarrollo integral. Importancia fundamental han tenido en el tratamiento del problema del “otro” términos como “diálogo”, “comprensión”, “encuentro” y otros similares, que resumen de alguna manera la filosofía y la praxis de la alteridad. El pensamiento latinoamericano al proponer la alteridad como mediación ético-antropológica para la ética no cae en una redundancia del personalismo moral, ni tampoco en los peligros de una ideología alienadora del sujeto real concreto; se considera que la alteridad puede ser un correctivo y la complementariedad tanto del solo personalismo como de la sola politicidad.

 

            Levinas, Emmanuel. Totalidad e Infinito. Ensayo sobre la exterioridad, Sígueme, Salamanca, 1987. Scannone, Juan Carlos. “Racionalidad ética, comunidad de comunicación y alteridad”, en Strommata, núm. 53, (1987).  León Portilla, Miguel et al. De Palabra y Obra en el Nuevo Mundo, Siglo XXI (eds.), 4 vols., Madrid, España, 1992-1995. Todorov, Tzvetan. La conquista de América: el problema del otro, Siglo XXI, México, 1995 (6a ed.).

 

            (Véase: Analéctico, Analogía, Contrapoder, Exterioridad, Pobre, Pueblos indios, Utopía).

 

(MASO)