|
.
.
Es el acto que plantea una corriente del modernismo brasileño a partir de la
segunda década del siglo XX de asimilación, ritual y simbólica, de la cultura
occidental. Es la incorporación de la alteridad, en este caso la cultura del
conquistador, a través de la metáfora del comer, a la cultura brasileña
mediante lo que se postula histórica y literariamente como la propia tradición
del Brasil.
El
modernismo en Brasil, a diferencia de los pueblos hispanos, es el período en el
cual se desarrollan diversas vanguardias plásticas, literarias y musicales.
Mientras en los pueblos hispanoparlantes el modernismo es un movimiento que
acentúa los lazos con la tradición europea y hace hincapié en la forma de la
obra, en el Brasil se resalta la ruptura con la tradición y se buscan
conexiones con las manifestaciones artísticas que tengan las mismas
inclinaciones en Europa. El modernismo brasileño tiene una importante conexión
con el futurismo italiano, el surrealismo, el dadaísmo y el cubismo. Este
particular modernismo, llamado así por su ruptura con las formas del idealismo
simbolista y el naturalismo, que representan en Brasil su período post-romántico,
es un movimiento de renovación no solamente literario sino en general político
y cultural.
El
período de 1892 a 1930, considerado por la crítica como la fase de consolidación
del modernismo, está inmerso en importantes acontecimientos políticos y
sociales en el Brasil. Entre los años 1917 y 1920 estallan las grandes huelgas
en São Paulo y Río de Janeiro, en 1922 se forma el Partido Comunista. En ese
mismo año empiezan los levantamientos de grupos de la burguesía brasileña que
culminan con la llamada revolución de 1924. Mundialmente, las líneas que más
destacan en ese momento son los movimientos artísticos de vanguardia en Europa
y la situación económica y política resultante de la primera guerra mundial. En medio de todo acontece la Semana de Arte Moderno en São
Paulo el año de 1922, virtual acta de nacimiento del movimiento modernista. En
ella se da a conocer la obra de los creadores más importantes del Brasil, así
como la de algunos jóvenes aún desconocidos. Se encuentran por ejemplo,
Guilherme de Almeida, Ronald de Carvalho, Menotti del Picchia, Mario de Andrade,
Oswald de Andrade, Sergio Millet, Sergio Buarque de Hollanda y Graça Aranha.
El
problema que enfrenta Brasil es el de su formación como país, y una línea
fundamental de los movimientos modernistas son las ideas y prefiguraciones que
se tienen del propio Brasil. Así se dan dentro del movimiento, por un lado, las
tendencias hacia el nacionalismo metafísico que intenta demarcar las esencias
de la nación y el nacionalismo práctico verdeamarelo ligado al espiritualismo
católico y, por el otro, el grupo que propondrá la antropofagia. Divididos básicamente
en dos tendencias, Antonio Candido ve en la propuesta antropofágica “la
vocación dionisiaca” de Oswald de Andrade, Raúl Bopp y Mario de Andrade y en
los manifiestos Pau Brasil (1924) y Antropofágico (1928) del mismo Oswald de
Andrade, “la actitud de devoración frente a los valores europeos; y la
manifestación de un lirismo telúrico al mismo tiempo que crítico, hundido en
un inconsciente individual y colectivo, del cual Macunaíma sería su más alta
expresión” (Andrade, 1979: 223 y 224).
El
término se va construyendo en una compleja relación, mediante las herramientas
de las vanguardias, entre la necesidad de un pasado propio y de un presente del
Brasil. La metáfora de la antropofagia no puede ser equiparada a la idea del
buen salvaje ni propone un regreso al estado de naturaleza de los pueblos
originarios en el Brasil. Para entenderla cabalmente, es necesario considerar la
misma metáfora. Señala Luiz Costa Lima:
Parece,
em primeiro lugar, útil ressaltar que, na antropofagia, o inimigo não é
identificado com algo impuro ou com um corpo poluído, cujo contato então
se interditasse. Esta antes seria uma concepção própia aos puritanos.
Deste modo, a negação do inimigo, sua condenação ao completo
esquecimento representa o avesso do que postula o Manifeto. Em segundo
lugar, convém destacar que a antropofagia, tanto no sentido literal como no
metafórico, não recusa a existênçia do conflito, senão que implica a
necesssidade da luta. Recusa sim confundir o nimigo com o puro ato de vingança.
A antropofagia é uma experiência cujo oposto significaría a crenca em um
limpio e mítico conjunto de tragos, do qual a vida presente de um povo
haveria de ser contruída (Costa Lima, 1991: 26).
(Parece,
en primer lugar, útil resaltar que, en la antropofagia, el enemigo no es
identificado con algo impuro o con un cuerpo contaminado, cuyo contacto entonces
se interfiriera. Ésta sería antes una concepción propia a los puritanos. De
este modo, la negación del enemigo, su condenación al completo olvido
representa lo contrario de lo que postula el Manifiesto. En segundo lugar,
conviene destacar que la antropofagia, tanto en el sentido literal como en el
metafórico, no rehúsa la existencia del conflicto, sino que implica la
necesidad de la lucha. Rehúsa sí confundir al enemigo con el puro acto de
venganza. La antropofagia es una experiencia cuyo opuesto significaría la
creencia en un limpio y mítico conjunto de trazos, del cual la vida presente de
un pueblo habría de ser construida).
Metafóricamente,
es al deglutir las formas del arte de Europa que estos escritores brasileños
figuran su pasado. El modernismo libera entonces de una manera alegórica una
serie de datos históricos, sociales y étnicos, en forma de imágenes y símbolos
que dan gran fuerza a sus obras y a su lenguaje. Como señala Antonio Candido,
en el proceso antropofágico existe un sentimiento de triunfo y de encuentro
profundo del mestizo que por un momento rompe la ambigüedad fundamental: “de
ser un pueblo latino, de herencia cultural europea, pero étnicamente mestizo,
situado en el trópico e influenciado por las culturas primitivas, amerindias y
africanas” (Candido, 1991: 220). Sin embargo, ese primer resultado de la
antropofagia no deja de mantener un alto grado de humor e ironía como lo ve
Luiz Costa: “Associando agudeza e humor.
0
Manifiesto antropófago tem como base uma questão existencial: a de ajustar a
experiência brasielira da vida com a tradição que heredamos. 0
problema era como alcançálo. Provavelmente, a questão
encontra sua melhor formulaçáo na glosa tropical da frase shakespeariana:
Tupi, or not tupi that is the question” (Costa, 1991: 26). (Asociando agudeza
y humor. El Manifiesto antropófago tiene como base una cuestión existencial:
la de ajustar la experiencia brasileña de la vida con una tradición que
heredamos. El problema era cómo alcanzarlo. Probablemente, la cuestión
encuentra su mejor formulación en la glosa tropical de la frase schakesperiana:
Tupi, or not tupi that is the question).
El
hecho resulta de algo que también sucede, por ejemplo, en la obra de Lezama
Lima. Existe una ingenuidad que se troca confianza en uno mismo, en el paisaje y
en el pasado, el cual se está dispuesto a reconstruir con plena certeza en su
fuerza constitutiva presente. Oswald de Andrade escribió en su Manifiesto
Antropófago: “Núnca fomos catequizados. Vivemos através de um direito sonámbulo.
Fizemos Cristo nascer na Bahia. Ou
em Belém do Pará”. (Nunca fuimos catequizados.
Vivimos a través de un derecho sonámbulo. Hicimos nacer a Cristo en Bahía. 0
en Belém de Pará) y más adelante, “Contra as historias do homen que começam
no Cabo Finisterre. 0 mundo não
datado. Não
rubricado. Sem Napoleão. Sem César”.
(Contra las historias del hombre que comienzan en el Cabo Finisterra. El
mundo no fechado. No firmado. Sin Napoleón. Sin César). Para de ahí pugnar
por la memoria propia, con la que se juega y se dispone a engullir todas las
lenguas del mundo. “Contra o mundo reversível e as idéias objetivadas.
Cadaverizadas. 0 stop do pensamento que é dinâmico. 0 individuo vítima do
sistema. Fonte das injustiças clássicas. Das injustiças románticas. E o
esquecimento das conquistas interiores”. (Contra el mundo reversible y las
ideas objetivadas. Cadaverizadas. El stop del pensamiento que es dinámico. El
individuo víctima del sistema. Fuente de las injusticias clásicas. De las
injusticias románticas. Y del olvido de las conquistas interiores).
Andrade,
Mario de. Macunaíma, (la. ed. 1928), Biblioteca Ayacucho, Venezuela,
1979. 0 movimento modernista, Casa do Estudante do Brasil, Río de
Janeiro, 1942. Andrade, Oswald de. “Manifiesto Antropófago” (1a. ed, Maio
de 1928), en Revista de Antropofagia, São
Paulo, Ponta de langa, 1945. Obras Completas, t.V, Editora Civilizacáo
Brasileira, Río de Janeiro, 1971. Bopp, Raul. Movimentos modernistas no
Brasil, Livr. S. José, Río de Janeiro, 1966. Candido, Antonio.
“Literatura y cultura de 1900 a 1945”, en Crítica Radical, 1a. ed.,
1950, Biblioteca Ayacucho, Venezuela, 1991. Costa Lima, Luiz, “Antropofágia e Controle do
Imaginario”, en Pensando nos tropicos, Editora Rocco, Brasil, 1991.
Gomes, Roberto. Crítica da razão
Tupiniquim, Criar edições, Ciritiba, 1986.
Nunes, Benedito. “Antropofágia ao Alcance de Todos”, en Andrade, Oswald de.
“Do Pau-Brasil et Antropofagia e ás Utopias”, Obras Completas, t.
VI, Editora Civilizacao Brasileira, Brasil, 1978.
(COM)
|