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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

APRIORI HISTÓRICO

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         Designa una estructura epocal determinada y determinante que condiciona y posibilita la forma como se capta la facticidad histórico-social, punto de arranque para el filosofar. La historicidad del a priori histórico, es decir, su transformación depende de la “conciencia social” cuya función es de tipo causal; el paso de un a priori histórico a otro está supeditado al surgimiento de la “conciencia social”, cuya a prioridad, esto es, lo que hace posible su aparición, no es de carácter necesario sino a posteriori en cuanto se conforma una nueva época o generación.

            El a priori histórico está constituido tanto por “categorías intelectuales” como por “estados de ánimo”, lo que imprime significado a la producción teorética y a la manera en que se conducen los individuos en su contexto social.  La concepción que se tenga del mundo y de la vida funciona como a priori histórico; el modo de comprender el mundo y la vida condiciona los alcances y limitaciones teórico-prácticas de la forma como se resuelva esa comprensión.

            El término es usado por primera vez, en el contexto latinoamericano, por el filósofo argentino Arturo Andrés Roig (Mendoza, 1922) en una ponencia leída durante el Congreso de Morelia, México, en 1975. La expresión la toma de Michel Foucault y advierte de los riesgos que ello puede traer consigo. De este eufemismo se deriva que el significado del “a priori histórico”, manejado por ambos autores, es diferente, aunque también hay puntos de coincidencia.

            Estos últimos residen en el uso de la palabra a priori conforme a un significado de raigambre kantiana: aquello que es condición y fundamento de algo. Tanto Roig como Foucault indican que el “a priori histórico” no es de carácter formal, dicen respectivamente: “lo a priori no lo es respecto de lo histórico, como algo que determina a lo temporal desde afuera, sino que es asimismo histórico”, “frente a unos a priori formales cuya jurisdicción se extiende sin contingencia, —el a priori histórico— es una figura puramente empírica... este a priori no escapa a la historicidad”.

            La diferencia estriba en que para Foucault el a priori histórico se reduce al campo del lenguaje, ya que lo define como “el conjunto de reglas que caracterizan una práctica discursiva”, asignándole, además un papel condicionante en relación con el surgimiento de teorías opuestas o contrarias, una función que establece la forma de comportamiento de las prácticas extradiscursivas. Esas “reglas de formación”, que permiten hablar de una multiplicidad de objetos, conceptos, funciones del sujeto y opciones teóricas, son las que no están dadas desde el exterior de un campo discursivo determinado y en ese sentido son no formales. Son históricas en cuanto que fundadas en la experiencia son transformables y porque, en virtud de ello, pueden dar cuenta de la dispersión de los enunciados: “el discurso... tiene... una historia específica que no lo lleva a depender de las leyes de un devenir ajeno”.

            En tanto la redefinición de Roig apunta más allá de lo meramente conceptual. El dominio del a priori histórico incluye también la “disposición afectiva y valorativa ante un objeto”, existen sentimientos y emociones de tipo social que condicionan la manera en que el individuo responde ante cierta situación. La utilización de este vocablo por parte de Roig obedece a la necesidad de subrayar que la facticidad, la existencia misma, están mediadas por una “comprensión y una valoración”: no existen los fenómenos puros e inmaculados a los que el filósofo pudiera arribar con un afán de explicarlos “objetivamente”, es decir, sin emitir juicios valorativos. El conjunto de creencias, actitudes, conocimientos, etcétera, de una época hacen posible y condicionan las ideas y la posición que se tenga respecto a ese corte histórico.

            El a priori histórico de Foucault lo es respecto al mundo de los discursos. El a priori histórico de Roig lo es respecto a la historia misma.

 

Cerutti, Horacio. Filosofía de la liberación latinoamericana, FCE, col.  Tierra Firme, México, 1983. Foucault, Michael. La arqueología del saber, Siglo XXI, México, 1970. Roig, Arturo. Filosofía, universidad y filósofos en América Latina, UNAM, col. Nuestra América, México, 1981. Roig, Arturo.  Teoría y critica del pensamiento latinoamericano, FCE, col. Tierra Firme, México, 1981. Vázquez, Francisco. Foucault. La historia como crítica de la razón, Montesinos, Biblioteca de Divulgación Temática, España, 1995.

 

(Véase: A priori antropológico, Sistema de conexiones).

 

(SMLCB)