Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamerican

 ARIELISMO

 

. Derivado de la obra Ariel del pensador uruguayo José Enrique Rodó (1871-1917). El arielismo expresa una visión idealista de la cultura latinoamericana como modelo de nobleza y elevación espiritual en contraposición a la cultura de los Estados Unidos como ejemplo de sensualismo y grosería materialista. El arielismo rodoniano está fundado en una concepción elitista: la minoría selecta de los mejores debe guiar a la sociedad siguiendo un ideal desinteresado, lo que redunda en una mayor unidad latinoamericana.

            El simbolismo de la obra de Rodó está directamente tomado de la comedia de William Shakespeare La tempestad. En ella se presentan los personajes de Ariel, Calibán y Próspero, los cuales han sido objeto de múltiples interpretaciones, manipulaciones y sobrevaloraciones ideológicas, teniendo por ello una honda y prolongada presencia en la cultura y el pensamiento de América Latina durante el siglo XX. El simbolismo e ideologización que de esos personajes hizo Rodó fue antecedido por el intelectual conservador francés Ernest Renan y por el crítico literario brasileño José Verissimo. Renan, en su drama filosófico Calibán, suite de La Tempête, simboliza a la cultura aristocrática en la figura de Próspero que es derrocado cuando Calibán, sinónimo de las masas, asciende al poder. El ascenso de las masas y de la democracia hace sucumbir a Ariel, espíritu de aristocracia. Verissimo, a partir de sus reflexiones sobre la educación en su país, atacó a la cultura y a la ciencia estadounidenses, considerándolas mediocres y utilitaristas en contraposición a un ideal identidad nacional brasileña. Rodó retomó el uso simbólico de Renan, pero, dándole a los personajes shakespereanos otra orientación, y de Verissimo asumió el esquema dualista, maniqueo, ampliándolo al ámbito hispanoamericano.

            Ariel, concebido en 1898 fue publicado en 1900, se constituyó en un libro clásico y fundamental, porque en él quedaba claramente delineado un programa para la cultura latinoamericana del presente siglo. Ante la expansión continental de los Estados Unidos y el éxito de sus valores pragmáticos y materialistas, Rodó subrayó que América Latina debía desarrollar sus propios valores espirituales, “el genio de su raza”, para ello propuso como símbolo de semejante proyecto al personaje Ariel, contrapunto de Calibán (anagrama de caníbal) que simboliza al craso utilitarismo estadounidense. El pensador uruguayo estimaba que la espiritualidad de Ariel no la poseía la cultura del país norteamericano. Tal espiritualidad hundía sus raíces en el ideal grecolatino de belleza y el ideal cristiano de caridad, componentes indispensables para forjar una sociedad moderna valiosa no sensualista. Pero una sociedad así debía basarse en un sistema democrático, que capacitaría a los mejores para ubicarse como dirigentes lo cual, por añadidura, daría lugar a una cultura superior. Por el contrario, una sociedad sólo preocupada por valores materiales se condena irremediablemente a la mediocridad. Contra esto, la salvación es la que procura la elite de los mejores, encarnada en los jóvenes intelectuales que contribuirían a elevar a su sociedad sobre el materialismo. Rodó creyó encontrar así una solución cultural a la profunda problemática económico-política de América Latina. A diferencia de Renan y su concepto aristocratizante de la cultura, Rodó no negaba que una democracia funcional debía basarse en un nivel de vida adecuado y en igualdad de oportunidades educativas para todos. Ello era el prolegómeno para algo más grandioso, la constitución de un ideal supranacional que tenía que conducir a la unidad de las fragmentadas naciones latinoamericanas, inspirando así a los pueblos y a los individuos un alto sentido de acción más allá de los meros fines nacionales. En tanto que un sólo país podía tener poca tradición cultural, América Latina, considerada como una totalidad, poseía una vasta y profunda tradición. Rodó descubrió que entre las naciones latinoamericanas preexistía unidad cultural por encima de las diferencias que las separaban. El concepto arielista de integración y unidad cultural latinoamericana, probablemente fue la contribución más importante de Rodó a la ideología nacionalista burguesa de su tiempo. Al ensayista uruguayo empero no se le ocultaban los efectos del impacto y acelerada penetración de la cultura estadounidense en América Latina, por lo que la cruzada arielista tenía igualmente como objeto combatir la nordomanía que padecían los latinoamericanos. Nordomanía consiste en la búsqueda a toda costa de asimilarse a los valores pragmáticos y materialistas de Estados Unidos, perdiendo en consecuencia los valores del espíritu. Debía evitarse que el Ariel latinoamericano se transformara en el Calibán estadounidense. Para ello, Rodó promovió la reivindicación de todo nuestro pasado, aunque en particular el hispánico.

            El idealismo arielista tuvo influencia afirmativa y negativa. En el aspecto afirmativo contribuyó a valorizar el poder de los ideales y las ideas en la confirmación de la sociedad, que por extensión debían impulsar la teoría educativa y su reforma para gradualmente transformar la vida social y política de América Latina. Asimismo, el idealismo latinoamericanista proporcionó a la actuación de los intelectuales, mayor sentido del que podrían lograr los nacionalismos estrechos, capacitándolos a la vez para ver por encima de sus frustrantes y limitadoras situaciones regionales o nacionales, lo que fue una inspiración para pensadores como Manuel Ugarte (Argentina, 1878-1951) y José Vasconcelos (México, 1882-1959). En su aspecto negativo Ariel consolidó un mito maniqueo en el que la parte mala la llevaban los Estados Unidos, al considerar a ese país como carente de cultura y a su pueblo, poseído por la insana posesión materialista. Esta visión de los Estados Unidos fue repetida hasta el cansancio por intelectuales como Arturo Torres (Colombia, 1867-1911) y Rufino Blanco-Fombona (Venezuela, 1874-1944).

 

            Arciniegas, Germán. El continente de siete colores. Historia de la cultura en América Latina, Aguilar, Colombia, 1985. Ardao, Arturo. Rodó y su americanismo, Biblioteca de Marcha, col. Los Nuestros, Montevideo, 1970. Franco, Jean. La cultura moderna en América Latina, Joaquín Mortiz, México, 1971. Henríquez Ureña, Pedro. “Ariel”, en Selección de ensayos, Casa de las Américas, Cuba, 1965. Moreno Durán, Rafael Humberto. De la barbarie a la imaginación. La experiencia leída, Tercer Mundo Editores, Colombia, 1988. Villegas, Abelardo, Panorama de la filosofía iberoamericana actual, EUDEBA, Buenos Aires, 1963. Villegas, Abelardo.  Prólogo a Ariel de J. E. Rodó y Calibán de R. F. Retamar, SEP/UNAM, México, 1971. Zea, Leopoldo (selección, prólogo y notas). Precursores del pensamiento latinoamericano contemporáneo, SEPSETENTAS, México, 1971.

 

            (Véase: Antiarielismo, Calibán, Calibanismo).

 

(HGAL)