Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamerican

CALIBANISMO

 

 

. Sentimiento de subordinación manifestado por algunos intelectuales latinoamericanos, que han visto en La Tempestad (1611) de William Shakespeare (1564-1616) una alegoría de la relación entre América Latina y el llamado mundo occidental.

            El primer escritor latinoamericano que recupera los personajes de La Tempestad y los traslada a una realidad propia es el nicaragüense Rubén Darío (1867-1916), quien en sus ensayos “El triunfo de Calibán” (1898), “El crepúsculo de España” (1898) y “Edgar Allan Poe” (1905) identifica a Calibán con la civilización, caso concreto los Estados Unidos, y reivindica la espiritualidad de Ariel, otro de los personajes de la obra, como metáfora de Nuestra América.

            Después de Darío, el uruguayo José Enrique Rodó publica en 1900 su ensayo Ariel, en el que polariza ―como el nicaragüense― la simbología Ariel-Calibán. En Rodó, Ariel es el genio del aire que representa la parte noble y alada del espíritu; es “el imperio de la razón y el sentimiento sobre los bajos estímulos de la irracionalidad”; Calibán, por su lado, es “la sensualidad y la torpeza, con el cincel perseverante de la vida”. La mayoría de las interpretaciones sobre el Ariel han tendido a afirmar que Rodó identifica su “calibanismo” con el naciente imperialismo norteamericano y el espíritu noble de Ariel con las aspiraciones de la cultura latinoamericana. Trabajos posteriores, como son los ensayos del argentino Emir Rodríguez Monegal, “Las metamorfosis de Calibán” (1977) y del uruguayo Arturo Ardao, “Del mito Ariel al mito Anti-Ariel” (1986), demuestran que no hay una sola cita en el Ariel donde aparezca América Latina como residencia de Ariel. El mito Ariel, que orientaba las inteligencias y voluntades de Latinoamérica hacia el idealismo y romanticismo, se convierte en Ardao en el mito Anti-Ariel, es decir, que la propuesta de América Latina como Calibán parte desde Rodó, desde Ariel: “La intención de Rodó en el Ariel se dirige primeramente a combatir lo calibanesco ―en el sentido que él le daba― de Latinoamérica, y sólo secundariamente, por lo que tenía de ejemplo paradigmático a la vez de pernicioso modelo, lo calibanesco de Norteamérica”. Ardao concluye, “¿Calibanesca América Latina para Rodó? Si” (Ardao, 1986: 140). De ahí que sea sintomático que Rodó haya firmado artículos con el seudónimo de “Calibán”, como es el caso de “Nuestro desprestigio”, publicado en 1912.

            La analogía entre Calibán y las condiciones coyunturales son continuadas por el argentino Aníbal Ponce en su libro Humanismo burgués y humanismo proletario (1938) y es el primero que ve en La Tempestad una expresión de lucha de clases y en Calibán y Ariel a dos potenciales revolucionarios; en 1960, el escritor barbadense George Lamming publica su ensayo The pleasures of exile; se trata del primer intento de un escritor caribeño por defender a Calibán a manera de redención del pasado, argumentando que su historia pertenece al futuro; otro martiniqueño, el poeta y dramaturgo Aimé Césaire, en su obra de teatro Una Tempestad (1969), reivindica la imagen de Calibán como símbolo de negritud. Césaire trata de desmitificar la obra de Shakespeare y su Calibán representa la negación de la dialéctica del colonialismo y construye una nueva síntesis de la libertad como categoría. El primer autor latinoamericano que marca explícitamente la apropiación de Calibán como símbolo de Latinoamérica es el cubano Roberto Fernández Retamar en su ensayo Calibán. Apuntes sobre la cultura en Nuestra América (1917). Para Retamar, en La Tempestad se marca una expresión externa de lucha de clases, en la que Calibán (América Latina) es el explotado y Prospero (Estados Unidos) el explotador. Fernández Retamar abandonará su tesis planteada en 1971, en dos artículos posteriores, “Calibán revisitado” (1986) y “Adiós a Calibán” (1993), prólogo a la edición japonesa de Calibán, aduciendo que la metáfora de Nuestra América puede ser otra, pero que el estatus colonial de nuestra cultura subsiste todavía. El Calibán latinoamericano no es in extremis el personaje sugerido por Shakespeare; el carácter calibanesco de América Latina toma forma y sustancia de la tormenta de tinta que ha cubierto su imagen y nace a partir de las oscilaciones turbulentas de la discusión y la exégesis.

 

            Ardao, Arturo. Nuestra América Latina, Ediciones de la Banda Oriental, Temas Latinoamericanos, Uruguay, 1986. Moreno Durán, R. H. De la barbarie a la imaginación. La experiencia leída, Tercer Mundo Editores, Colombia, 1988. Saldivar, José David. The dialectics of Our America. Genealogy, cultural critique, and literary history, Duke University Press, USA, 1991. Zea, Leopoldo. Discurso desde la marginación y la barbarie, Anthropos, Barcelona, 1988. De la Sierra, Carlos Antonio. La otra tempestad, Tesis de Licenciatura, FFyL-UNAM, México, 1996.

 

            (Véase: Antiarielismo, Arielismo, Calibán).

 

(CASV)