Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

CHICANISMO

. La filosofía del Movimiento Chicano sustentada en el nacionalismo, entendido éste como el punto aglutinador que trasciende todas las facciones de clase, políticas, económicas y religiosas, en favor de un común denominador que permita amalgamar a todos los miembros de la comunidad.

            Una de las demandas prioritarias de los chicanos, en la década de los sesenta, fue la del acceso a los espacios educativos en todos los niveles, mismos que se abrieron merced a una lucha basada en el radicalismo cultural que tomaron como bandera de lucha y como causa, y que tuvo una repercusión muy profunda en la comunidad.

            El nacionalismo cultural que usaron para defenderse del sistema tuvo efectos negativos y positivos, sobre todo en la capa intelectual chicana, ya que dicho nacionalismo creó “un contexto opresivo que restringió la habilidad para responder a cuestionamientos sociales, sobre todo respecto a un movimiento nacionalista y a ellos mismos” (Villanueva, 1985: 17).

            El problema principal fue que precisamente en este contexto se forjó el discurso intelectual chicano, fracasando en su deseo de propiciar una critica profunda, porque el excesivo nacionalismo cultural se los impidió (Vásquez, 1984).

            Dicho nacionalismo llegó a ser el punto de partida filosófico que se apoyó, en un inicio, en Kant, Marx, Weber, Mannheim, y otros más. El idealismo, el materialismo, el subjetivismo y la utopía permearon el espacio filosófico chicana. Lo interesante fue que en la corriente idealista brincaron de un Kant a un John Dewey, mientras que en el materialismo se recurrió a Marcuse y a su enfoque del marxismo bidimensional; Max Weber proporcionó varias herramientas para comprender la cultura del hombre (Verstehen), así como la universalidad de la experiencia humana. Sin embargo, la filosofía del pensamiento chicano se remitió a la influencia de pensadores mexicanos como: José Vasconcelos, Miguel León Portilla, Leopoldo Zea, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Martín Luis Guzmán, Mariano Azuela, Juan Rulfo, etcétera.

            Lo que si queda claro es que la filosofía del Movimiento Chicano tuvo que ser nacionalista por necesidad, ya que buscaba una identidad como mecanismo de defensa frente a la sociedad estadounidense dominante. El concepto de cultura para los chicanos fue importante, pues sólo ella pudo proporcionarles esa herramienta básica que los ligó a su “herencia mexicana” en el contexto de los Estados Unidos, a partir de un sentimiento genuino de orgullo y solidaridad, originando una comunidad de activistas políticos e intelectuales.

 

            Vásquez, Carlos. “Hacia un nuevo comienzo: valoración critica del movimiento chicano, 1965-1975”, en Primer Seminario sobre la situación de las comunidades negra chicana, cubana y puertorriqueña en Estados Unidos, La Habana, 1984. Villanueva, Tino. Chicanos (Selección), México, FCE-SEP, 1985 (Col. Lecturas Mexicanas, núm. 89).

 

            (Véase: Chicanadian, Chicano).

 

(AR)