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Doctrina de la concepción de circunstancia utilizada por José Ortega y Gasset,
quien a partir de su visión historicista de la vida plantea que el hombre desde
el momento preciso de su nacimiento está interactuando con las cosas y su mundo
circundante para crear un espacio vital de coexistencia. Todo aquello que rodea
al individuo es la circunstancia. Este espacio es susceptible de ser
transformado a partir de las necesidades y la particular perspectiva que el
hombre tiene de su entorno.
El
término “circunstancia” no es nuevo, se empleaba en la antigüedad latina
para designar todo lo que se halla alrededor de la tierra, derredor, circuito o
contorno de una cosa. El alemán Jacobo von Uexkul, a partir de su filosofía
biológica, utilizó la idea de circunstancia. La consideraba como un medio
vital donde los seres vivientes influidos por su entorno van generando un plan
estructural Bauplan. Es Husserl el que logra los más acabados desarrollos en la
idea de circunstancia. Para él el mundo circundante se despoja de su creación
física asumiendo una organización abstracta, ideal. Para Uexkul la
circunstancia es una identidad biológica, mientras que en Husserl es sólo un
acto intencional de la ciencia. En cambio, en Ortega el término asume un carácter
estrictamente real, histórico porque “lo característico de la vida es
encontrarse en el mundo concreto”, oponiendo así una nueva alternativa al
idealismo y al realismo filosófico. El hombre al nacer pasa a formar parte de
una circunstancia especifica: geográfica, temporal, etcétera, que es su
destino vital, a partir del cual moldea su vida. La circunstancia es el lugar en
donde el hombre concreta su propia vida. “El mundo es para mi y yo soy para el
mundo”. La circunstancia está permeada por un movimiento dialéctico en donde
espacio y tiempo conviven para dar lugar a la realidad. Pensamiento y realidad
son unificados por el hombre, dando lugar a la razón. Pensamiento y realidad se
postulan como totalidad dando lugar a la perspectiva, que es desde donde y como
se mira la existencia de la compleja y multivariable circunstancia. Para Ortega
y Gasset el hombre despliega su pensamiento subjetivo sobre la realidad para
seleccionar el aspecto que le es necesario e indispensable para realizar sus
intereses vitales. Este proceso del pensamiento, él lo denomina perspectiva;
por tanto, la perspectiva será siempre individual.
Ahora
bien, el pensamiento de Ortega se difunde con fuerza y amplitud en América
Latina a través de las editoriales Revista de Occidente y Sudamericana, las
cuales tuvieron una influencia relevante y decisiva en la búsqueda y
transformación del pensamiento latinoamericano. El concepto circunstancia fue
adoptado en términos teóricos para hablar de interpretar la compleja realidad
americana. Ello es posible cuando diversos grupos de intelectuales coinciden en
la necesidad de recuperar el pensamiento de su historia pasada como premisa para
llegar a plantearse una “verdadera identidad nacional”.
El
circunstancialismo se convierte en una doctrina que está dirigida a plantear un
distanciamiento intelectual y cultural de Europa, cuando se propone dar
relevancia a las propias condiciones e ideas de cada nación de América Latina,
el hombre americano se confronta con su circunstancia y a partir de ella
interpreta la singular realidad de la que forma parte. La doctrina
circunstancialista cobró importancia y vigencia a partir de 1938, gracias al
aporte del transterrado José Gaos, quien impulsa un importante proyecto
recuperativo de las ideas de los hombres de América Latina e interpreta la
circunstancia americana como única y original. Para Gaos existe un pensamiento
no metafísico, sino aplicado a esta vida y a este mundo. Por eso el pensamiento
latinoamericano lleva inherente la fe en su potencial histórico cultural. Es
asimismo una fe en la virtud política de la ética y la estética que
caracteriza las creaciones intelectuales de América Latina. De esta forma el
desarrollo del pensamiento dejó de ser estudiado como una extensión del
pensamiento europeo. Se le analizó en sus orígenes y particularidades
culturales en medio de su propia circunstancia. Así pues, el circunstancialismo
y el perspectivismo orteguianos se vieron enriquecidos al ser canalizados en su
vertiente gaosiana hacia la historia de las ideas en América Latina. También
es de observarse que en México existía un antecedente importante en la
utilización del circunstancialismo de Ortega.
Samuel
Ramos en su aguda y crítica obra El perfil del hombre y la cultura en México,
empleó de manera sistemática la doctrina del filósofo español. En el Perú
Antenor Orrego también reivindicó la circunstancia americana. Quien profundizo
sobre la obra realizada por Ramos y Gaos para continuar haciendo preclaro uso
del circunstancialismo es el conocido filósofo mexicano Leopoldo Zea. De hecho
el circunstancialismo es el eje rector que ha permitido articular las diversas
partes que integran la filosofía de Zea; es la bisagra que le ha permitido
transitar de una historia de las ideas a una filosofía de la historia
americana. En esta última se denota con claridad cómo Zea instrumenta el
circunstancialismo en su análisis de la problemática sobre la dependencia
cultural y la identidad en el pensamiento hispanoamericano. El mensaje que se
desprende de la obra de este filósofo mexicano es nítido. Los americanos han
tratado de adaptarse a la cultura europea en lugar de adaptar ésta a la
circunstancia americana. El circunstancialismo fue también fundamental en la
obra de diversos filósofos a lo largo de América Latina. El peruano Augusto
Salazar Bondy y la puertorriqueña Monelissa Pérez Merchand, bajo la enseñanza
de José Gaos, asimilaron la doctrina orteguiana, sirviéndoles el
circunstancialismo para interpretar su propia realidad. Otras aportaciones
importantes en las décadas de los cuarenta y cincuenta sobre la circunstancia y
el ser americano se pueden encontrar en las obras del chileno Félix Schwartzman
con El sentimiento de lo humano en América, el venezolano Ernesto Mayz
Vallenilla con El problema de América, y los argentinos H. A. Murena con
El pecado original de América y Alberto Canturelli con América
bifronte.
En
resumen, se puede decir que el circunstancialismo en América Latina reivindica
la individualidad nacional manifestándose en contra del imperialismo cultural.
Y a través de tal doctrina el hombre americano reconoce que tiene una
circunstancia que le es entrañablemente propia, lo cual contiene una
particularidad diferenciadora respecto a la circunstancia de otros hombres.
Alfaro
López H. Guillermo. La filosofía de Ortega y Gasset y José Gaos: una
vertiente del pensamiento hispanoamericano. UNAM/CCYDEL, México, 1992.
Ferrater Mora, José. Ortega y Gasset: etapas de una filosofía. Seix
Barral, Madrid, 1981. Medin Tzvi. Ortega y Gasset en la cultura
hispanoamericana. FCE, México, 1994. Romero, Francisco. La filosofía
hispanoamericana. Porrúa, México, 1986.
(Véase: Historicismo, Yuxtaposición).
(MJSM)
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