Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

CRIOLLO

 

 

  Se dice del nacido en América de padres españoles. Asimismo, el adjetivo criollo se aplica también al hijo de europeo nacido en América y a su descendencia. Sin embargo, “El concepto (criollo) no se limita sólo a esa endeble circunstancia del nacimiento, sino que se refiere a un hecho de cultura, de actitud y de conciencia. Criollo es el que se siente novohispano, americano, y que por tanto no se siente europeo” (Manrique, 1987: 649).

            La problemática del criollo es varia, brevemente pasamos a enfocar sus aspectos principales: a) socio-económico-político y b) cultural-filosófico.

             a) Socio-económico-político

            Ya desde los siglos XVI y XVII comienzan en América los problemas entre criollos y peninsulares. En general, el criollo estaba descontento en relación con la administración de la riqueza y de los cargos públicos que llevaban a cabo los españoles. El criollo se sentía con capacidad suficiente para desempeñar dichos cargos, a los que difícilmente tenía acceso. Varios son los testimonios referentes a este problema: la famosa polémica sobre la “alternativa” es un claro ejemplo. La “alternativa” disponía que en el gobierno de las comunidades religiosas “alternasen” los frailes criollos y los peninsulares. Sin embargo, esto no se cumplía, la mayoría de las veces.

            Algunos españoles de la época reaccionaron positivamente en relación con las solicitudes del grupo criollo. Como ejemplo concreto puede citarse a Fray Tomás Mercado (nacido en Sevilla pero que llega a México muy joven, profesando en esta ciudad en 1553). Mercado, con una gran visión de la importancia que para España podía llegar a tener el descontento del grupo criollo, escribió la Suma de tratos y contratos en la que exponía algunos de los abusos que en el aspecto económico y administrativo se cometían con la población de América. Se basó, primordialmente, en las “disputas y argumentos” que se encontraban en el convento de Santo Domingo en México. Es necesario advertir que en dicha casa se gestaba ya, desde finales del siglo XVI, un inquieto espíritu criollo, que se desarrolló en el XVII; espíritu y situación que fueron inteligentemente captados por Mercado.

            Por otra parte, el testimonio de Lucas Alamán (1792-1853), criollo mexicano, conservador en sus ideas es al respecto por demás significativo:

 

Aunque las leyes no establecían diferencia alguna entre estas dos clases de españoles... vino a haberlas de hecho, y con ella se fue creando una rivalidad declarada entre ellas... casi todos los altos empleos, tanto porque así lo exigía la política, cuanto por la mayor oportunidad que tenían de solicitarlos y obtenerlos... los criollos los obtenían rara vez... a pesar de haberse mandado por el rey que ocupasen (los criollos) por mitad los coros de las catedrales... había prevalecido la insinuación del arzobispo Don Alonso Núñez de Haro... para que sólo se 1es confirieran empleos inferiores, a fin de que permaneciesen sumisos y rendidos (Alamán, 1985-I:18).

             Ahora bien, el grupo criollo se encontraba dividido: criollo oligarca, conservador, poseedor de gran riqueza y criollo medio, descontento e inquieto que más tarde pasará a conformar el grupo criollo ilustrado iniciador del movimiento independiente.

            Es así como la estructura en el México colonial dará lugar a dos “ideologías” diferentes al interior del grupo criollo. Una clara referencia a lo anterior la encontramos en el periódico insurgente El Despertador Americano, escrito y publicado en Guadalajara por el sacerdote Francisco Severo Maldonado (1775-1832). En el número del jueves 20 de diciembre de 1810, realiza un emotivo llamado a los criollos reticentes a unirse al movimiento de independencia: “Nobles Americanos ¡Virtuosos Criollos!... despertad al ruido de las cadenas que arrastráis ha tres siglos: abrid los ojos a vuestros verdaderos intereses”, y en el número del jueves 3 de enero de 1811, dirigiéndose a los criollos que peleaban al lado de las fuerzas españolas, contra la insurgencia, les argumenta:

 

¿Peleáis por vuestra Patria? Pero ¡Ay! qué vuestra Patria, la América, la Madre legítima que os concibió en su seno, y os alimenta con su subsistencia, no tiene hasta ahora más, que motivo de quexa (sic) contra vosotros, a quienes mira como hijos desnaturalizados y rebeldes que han tomado las armas contra ella (Severo, 1964: 1).

 

            b) Cultural-filosófico

            En este aspecto el criollo realiza aportaciones de singular importancia. Lleva a cabo un movimiento cultural y pedagógico, la mayoría de las veces a través de una apertura a la filosofía moderna. Logra una “identidad” en función de la autoconciencia de un “valer” como mexicano y americano y ya no como español de América. El discurso filosófico y pedagógico de Fray Benito Díaz de Gamarra (1745-1783), principal introductor de la filosofía moderna en México, es por demás significativo. Desde la dedicatoria (“A la juventud americana”), que aparece en la primera página de sus Elementos de Filosofía Moderna hasta las continuas referencias a México y a “nuestra América” en su texto de Ética, puede advertirse un sentimiento de identidad no sólo nacional sino americanista en cuanto tal.

            Por otra parte, el filósofo ecuatoriano Francisco Javier de Santa Cruz y Espejo en su obra El nuevo Luciano de Quito (1779) se refiere irónicamente al criterio español de la época, sobre América: “...saliendo de España, Señor mío no hay cosa buena”, aclarando que su frase debe entenderse como una burla “contra los españoles vulgares que niegan a los criollos doctri-a, el que puedan adquirirla y aún la nobleza de los talentos” (Santacruz, 1779: 55).

 

            Alamán, Lucas. Historia de México, vol. I, Libros del Bachiller Sansón Carrasco, México, 1985, 3 vol. Díaz de Gamarra y Dávalos, Fray Juan Benito. Elementa Recentioris Philosophiae, (Elementos de Filosofía Moderna), vol. I, trad. y notas de Bernabé Navarro, UNAM, Centro de Estudios Filosóficos, México, 1963. López Cámara, Francisco. La génesis de la conciencia liberal en México, 2a. ed., UNAM, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Serie Estudios, México, 1969. Manrique, José Alberto. “Del barroco a la Ilustración: el mundo barroco”, en Historia General de México, El Colegio de México, vol. 1, 1987. Rovira G., Ma. del Carmen. Eclécticos portugueses del siglo XVIII y algunas de sus influencias en América, 2a. reimp., UNAM, FFyL, Seminario de Filosofía Moderna, México, 1979. Santa Cruz y Espejo, Francisco Javier de. El Nuevo Luciano de Quito, Clásicos Ecuatorianos, Quito, 1943. Severo Maldonado, Francisco. El Despertador Americano. Primer periódico insurgente, Introducción Antonio Pompa y Pompa, INAH, México, 1964. Tanck de Estrada, Dorothy. La Ilustración y la Educación en la Nueva España, Antología, El Caballito, SEP, México, 1985. Villoro, Luis. El proceso ideológico de la revolución de Independencia, 4a. ed. UNAM, Coordinación de Humanidades, México, 1984.

 

            (Véase: Emancipadores mentales, Filosofía colonial, Mestizaje, Raza cósmica, Utilidad, Progreso).

 

(CRG)

 

(GEOB)