Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

DEMOCRACIA

 

 

 En América Latina más que una novedad histórica siempre ha sido una vieja aspiración. Desde la época de la Independencia hasta nuestros días los países latinoamericanos no han podido esquivar el desafío democrático. En América Latina, la democracia ha mostrado a lo largo de este siglo una fragilidad continua y desde ahí surgió una serie de problemas en torno a la ingobernabilidad, legalidad, legitimidad, derechos humanos, etcétera. Hoy en día, la cuestión democrática se ha vuelto una de las preocupaciones centrales de la filosofía política latinoamericana.

            Es conveniente hacer un rastreo hasta los orígenes del término democracia (del griego demokratia). Originalmente se refería a una condición especifica político-social creada por los griegos donde los ciudadanos deberían disfrutar de la igualdad política para poder ser libres al gobernar y ser, a su vez, gobernados. La palabra, por primera vez utilizada por Herodoto, sugiere un demos constituido por los ciudadanos libres de la polis que, en realidad, era una comunidad (Gemeinschaft) y significaba “poder popular”. El concepto aristotélico de koinonia politike se refería al término de una asociación de sujetos autónomos libres de dominación, capaces de establecer comunicativamente sus objetivos y normas que regulan sus interacciones por intermedio de padrones de la justicia. Así, la propuesta aristotélica entendía la política como la doctrina de la vida buena y justa (la política como continuación de la ética) relacionada con la praxis, ya que su fin era organizar la polis de tal modo que se diera un orden de relaciones virtuosas entre sus ciudadanos. En la época moderna la democracia ha sufrido muchas modificaciones con la intención de ampliar su contenido teórico y normativo. El significado analítico-pragmática de la democracia se ha ido desarrollando a través de diferentes modelos de la democracia (Held, 1992). Sin embargo, fuera de las severas divergencias teóricas entre diferentes tendencias, ramas y escuelas del pensamiento, existe un habitual consenso acerca de los factores que hacen (re)producir un orden democrático de la sociedad. En primer lugar, están las instituciones y principios democráticos constitucionalmente establecidos y garantizados como elementos formales del orden democrático tales como: el ciudadano, sufragio universal, sistema multipartidista, Estado fuertemente fundado en derecho y la división del poder, instituciones parlamentarias, la prensa y medios de comunicación libres, etcétera. En segundo lugar, se encuentran las ideas-valores de la democracia de la gran época moderna como elemento esencial del orden democrático, que tiene principalmente un papel regulativo (en el sentido kantiano). Estas ideas son: el papel, la dignidad y (auto)respeto del individuo, la protección de su prevacía, libertad, igualdad, justicia social, solidaridad, tolerancia, seguridad, bienestar, etcétera. Y finalmente, un orden democrático de la sociedad comprende una praxis democrática (como una síntesis de los elementos esenciales y formales de la democracia), praxis de la gente como ciudadanos y como población en toma de decisiones en todos los niveles de la sociedad y todas las esferas de la misma, de manera directa o indirecta. Estos tres factores marcan por lo menos tres vías de democratización: la del Estado, la de la sociedad civil y la que se refiere a la relación entre ambos.

            En las discusiones actuales a menudo se confunden dos planos alrededor de la democracia. El primero, relativo al terreno pragmática del realismo político, plantea la democracia como algo inmediatamente posible en el proceso de transición negociada después de los regímenes autoritarios (una democracia restringida con veto militar y severas limitaciones externas). El segundo, es el que pudiera ser la reflexión sobre la democracia como horizonte utópico; o lo que serían las características de una sociedad determinada por una dimensión utópica autolimitada de la realidad histórica sin que se hayan completado los procesos de democratización en todas sus dimensiones, sobre todo en la política. Las tareas de superar las herencias institucionales del autoritarismo, asegurar el control civil de los militares, resolver adecuadamente la cuestión de los derechos humanos permanecerán como desafíos en un futuro incalculable. Por otro lado, para que las democracias latinoamericanas sean realmente efectivas habría que tomar en cuenta la intención de generar y extender los cauces de participación masiva particularmente para sectores postergados como las masas marginadas, los grupos étnicos, las mujeres y la juventud. Por supuesto, que esta consolidación democrática, paralela a las tareas de completar la transición desde un régimen autoritario, no puede hacerse sin una reconstrucción del Estado, contra todos los mitos que hoy buscan su privatización, desarticulación o desaparición. Pero reconstruir y fortalecer el Estado exige, al mismo tiempo, reforzar la sociedad civil, la autonomía y la capacidad de expresión y participación de los actores sociales. La institucionalización de la sociedad civil es un factor indiscutible para la consolidación de la democracia. Pero la sociedad civil no sólo es una institución, se trata por supuesto de una serie de movimientos, iniciativas y formas de movilización de la sociedad. Hay que subrayar que la democracia no se refiere exclusivamente a lo político-institucional, sino también a otras esferas como tecnologías, conocimientos, diversidad cultural, autonomía, etcétera. Abrir la democracia como un horizonte utópico capaz de orientar la acción colectiva hacia un futuro mejor, haría que la misma no acabe en una simple existencia de gobiernos civiles que se suceden unos a otros por la vía electoral.

 

            Barba, Carlos, José Luis Barros y Javier Hurtado (eds.). Transiciones a la democracia en Europa y América Latina, FLACSO, Miguel Ángel Porrúa, Universidad de Guadalajara, México, 1991. Hinkelammert, Franz J. Democracia y totalitarismo, Editorial DEI, San José, 1990. O’Donnell, Guillermo, Philippe C. Schmitter (eds.). Transiciones desde un gobierno autoritario. América Latina, t. II, Paidós, Buenos Aires, 1986. Przeworski, Adam. Democracia y mercado. Reformas políticas y económicas en la Europa del Este y América Latina, Cambridge University Press, New York, 1991.

 

            (Véase: Comunicación alternativa).

 

(DMN)