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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

DIGNIFICACIÓN

  

. Término empleado por Ricardo Flores Magón (1873-1922) para sustentar parte de su teoría filosófico-social, en la cual sostiene que la especie humana logrará cabalmente aquello que se ha denominado dignidad humana, siempre y cuando la existencia del hombre concreto esté fincada en el bienestar de la libertad.

            Hasta ahora, afirmó Flores Magón, “es triste reconocerlo, pero es verdad. La dignidad humana y el humano orgullo... palabras, palabras, palabras, para emplear las expresiones del personaje shakespereano” (Flores Magón, 1920: 81).

            ¿Qué entiende por bienestar y libertad, con los cuales se logra la dignificación del ser humano? Flores Magón entendía la “dignidad humana” no como una declaración de principios abstractos, no como asunto formal sino real y concreto; por ello es que sostiene un principio universal fundamental: “el derecho a la vida”. El derecho a la vida es tener acceso al bienestar y bienestar debe entenderse como la participación inalienable del ser humano a una vida material e intelectual para poder desarrollar todas sus facultades potenciales. Por el mero hecho de “venir a la vida” es suficiente para tener “derecho a vivir”, “sin más obligación que la de permitir a los demás seres humanos que hagan lo mismo, dedicándose todos a la conservación y fomento de la riqueza social” (1910: 51). Pero este “derecho a la vida”, como puede observarse, no es gratuito, el trabajo sería parte fundamental en la producción de riqueza de la sociedad y la participación de todos es definitiva.

            Derecho a la vida, entonces, debe entenderse como bienestar; así, “el bienestar dignifica” al ser humano; sin embargo, el bienestar es sólo una parte de la dignificación humana, la complementaría es “la libertad”. Libertad entendida en su más amplio sentido en relación con su pensar y actuar. Por ello, afirmó en 1911 lo siguiente: “...la necesidad social más urgente en México es la dignificación de la raza por el bienestar y la libertad” (Flores Magón, 1911: 38); por supuesto, esta reflexión que proviene de un anarquista no se circunscribe a fronteras geográficas, sino que se extiende a cualquier lugar y tiempo donde haya opresión y miseria.

            Para el magonismo (o floresmagonismo, si así se quiere), “derecho a vivir” es principio universal fundado éticamente; no es sólo un existir biológico sino eminentemente humano; es el primer derecho humano por su fundamentalidad, pues en él estriba la dignificación del ser humano:

 

El derecho a la vida... el derecho a vivir, es... el primero de todos... sin el cual no puede existir la especie humana, derecho que debe ser gozado en toda su plenitud, en toda su extensión, sin más obstáculos que el que oponga la naturaleza en los casos en que la inteligencia y los brazos del hombre no puedan dominarla: derecho que en ningún caso debe ser restringido, menguado o negado... pues... es tanto como atentar a la existencia de la especie humana (Flores Magón, 1914: 48).

 

            La dignificación asentada en el derecho a vivir significa tener acceso a una existencia humana en el sentido de vivir dignamente y vivir la vida con dignidad. Vivir dignamente es comer, tener casa, salud, educación, etcétera; y vivirla con dignidad significa no tener que existir en la afrenta, en la humillación o la ignominia a causa de la pauperización como efecto de la explotación y la opresión o la tiranía. Para Flores Magón, ambos aspectos de la dignificación humana se complementan y no puede concebirse uno sin el otro, pues se traducen respectivamente en bienestar y libertad. En relación con el segundo aspecto, podemos observar un vínculo entre moral y existencia, pues para el pensamiento anarquista mexicano el bienestar tiene influencia benéfica “en la moralidad del individuo” (Flores Magón, 1910: 35), ya que al tener satisfechas sus necesidades materiales es más difícil que caiga en la abyección o en la degradación moral al tener menos posibilidad el robo, el crimen por hambre, actitudes esquiroles, el egoísmo exacerbado, el oportunismo, etcétera, y simultáneamente, se da más apertura a los actos morales positivos. Desde luego, hay que recalcar que el bienestar es fundamental, mas no panacea absoluta en la moralidad del individuo concreto.

            Concretizar la dignificación humana resulta impostergable necesidad para Flores Magón; es imposible que para nuestro fin de milenio ocurra lo mismo con la reivindicación que se ha hecho de los llamados “derechos humanos”, en los cuales la “dignidad de la persona humana” es crucial, como bien lo expresa un documento religioso en torno a tal temática: “Creyentes y no creyentes están generalmente de acuerdo en este punto: todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos” (1975).

 

            Flores Magón, Ricardo. “Carta de Ellen White”, en Ricardo Flores Magón. Su vida. Su obra y 42 cartas. Editores Mexicanos Unidos, México, 1976. Flores Magón, Ricardo. “La cadena de los libres”, en Artículos políticos 1910, Editorial Antorcha, México, 1983. Flores Magón, Ricardo. “La verdadera revolución”, Artículos políticos 1911. Editorial Antorcha, México, 1986. Flores Magón, Ricardo. “Por el derecho a vivir”, en Artículos políticos 1914, Editorial Antorcha, México, 1982. Flores Magón, Ricardo. “En pos de la libertad”, en Discursos. Editorial Antorcha, México, 1979. “La dignidad de la persona humana”, en Documentos del Concilio Vaticano II, La Editorial Católica (BAC), Madrid, 1975.

 

            (Véase: Anarquismo, Antiutopía y anarquismo mexicano, Utopía y Anarquismo mexicano, Utopista y Anarquismo mexicano, Egoísmo consciente).

 

(IOC)