Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

EMANCIPADORES MENTALES

  

 

  Es el término acuñado por el filósofo mexicano Leopoldo Zea (1912), con el cual define a un grupo de pensadores latinoamericanos que se ocupan de hacer tomar plena conciencia de la necesidad de libertad a los pueblos de nuestra América, recién emancipados. Valiéndose, para tal tarea, de una educación centralizada, generada por el Estado, con miras a formarles una personalidad de tipo nacionalista.

            Desde la perspectiva de estos pensadores, las revoluciones de independencia llevadas a cabo en el continente sólo habían logrado una emancipación política, mas no una emancipación mental. En otras palabras: los pueblos emancipados a través de las armas seguían atados espiritualmente a las viejas costumbres de la Colonia; esto es, a la servidumbre y al vasallaje. Era necesario formar a los hombres en la libertad, hacerlos conscientes de que ya no tenían ningún yugo, para que así se despojaran de las nuevas tiranías y del abuso de poder surgidos en toda Latinoamérica.

            Según Leopoldo Zea, el período histórico que abarca el movimiento ideológico-filosófico llevado a cabo por los emancipadores mentales, se encuentra ubicado aproximadamente entre los años de 1826 –año en el que culmina la Batalla de Ayacucho– y 1867. Este período está infestado de intensas guerras intestinas en todo el continente americano. Guerras promovidas por ciertos grupos sociales, con el afán de ocupar los sitios de máximo poder dejados por los peninsulares al momento de su derrota y salida del continente americano.

            Entre los más importantes emancipadores mentales podemos nombrar a: Esteban Echeverría (1805-1851), Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) y Juan Bautista Alberdi (1810-1884), en Argentina; Andrés Bello (1781-1865), en Venezuela; Juan Montalvo (1833-1889), en Ecuador; Manuel González Prada (1844-1918), en Perú; Francisco Bilbao (1823-1865) y José Victorino Lastarría (1817-1888), en Chile; José de la Luz y Caballero (1800-1862), en Cuba; y José María Luis Mora (1794-1850), en México. Si atendemos a las fechas de nacimiento, la mayoría de ellos eran aún muy jóvenes cuando se iniciaron los movimientos de independencia en sus países. Este hecho les dejará una profunda impresión de la liberación de los pueblos. Sin embargo, con el paso del tiempo, ésta cambió drásticamente. Donde los pueblos se habían emancipado de las fuerzas coloniales opresoras, ahora se imponían nuevas tiranías.

            Así pues, la libertad de los pueblos – el ideal más alto de las gestas revolucionarias – no había sido alcanzada; al contrario, éstos seguían sufriendo un sinfín de injusticias en manos de los distintos dictadores a lo largo de toda Hispanoamérica. Había que acabar con esto definitivamente. Era el momento de aprovechar la oportunidad para emanciparse, de no hacerlo así, se seguiría en un estado de servidumbre a la sombra de extranjeros y de los mismos hispanoamericanos que imponían su poder de gobernantes absolutos.

            Es en esta encrucijada, la de escoger entre la libertad o la servidumbre, donde se levantan las voces de los emancipadores mentales, quienes optan por la primera. Proclamaron en cátedras, congresos, revistas, periódicos, etcétera, la necesidad de hacerse conscientes de la propia libertad, para dejar atrás el pasado colonial y, de esta forma, entrar en las fuerzas mundiales del progreso.

            Había que cumplir tal tarea con un claro proyecto educativo, que respondiera a la problemática concreta de los pueblos latinoamericanos. Se podría prescindir de todo tipo de conocimiento que no estuviese relacionado con el proyecto emancipador de educación.

            La educación era entendida como una “herramienta” de transformación de la realidad (a partir de un cabal conocimiento de ella), con miras a alcanzar la realización plena de la libertad de los seres humanos de nuestra América.

            La emancipación mental, tendiente a la realización de la libertad, será llevada a cabo por los mismos emancipadores, valiéndose de sus ideas inspiradas en una filosofía de origen liberal, difundiéndolas a través de las instituciones que el Estado creaba.

            La filosofía adoptada por estos pensadores tiene como premisa considerar que: todo ser humano, por el simple hecho de serlo, es libre, y por tanto, se encuentra en pleno derecho de ejercer su propia libertad. Cualquier sujeción a un amo o señor es inconcebible desde esta perspectiva. El pueblo, como representación del conjunto de libertades individuales, es el soberano, y no, por el contrario, un sólo hombre (monarquía) o un grupo de hombres (oligarquía).

            Esta filosofía es considerada consecuente con las fuerzas de progreso, que se venían manifestando en algunos países de Europa (Francia e Inglaterra, principalmente), y de las cuales no participaban activamente los países de Latinoamérica, éstos seguían unidos a las fuerzas de retroceso debido al poder ejercido por las dictaduras.

            El progreso europeo había sido generado, según los emancipadores, por las fuerzas democrático-liberales que representaban el fortalecimiento de la libertad humana y, en consecuencia, iban desplazando, con gran éxito, a las viejas costumbres medievales: la tiranía, la esclavitud y el vasallaje.

            Si esto se había logrado en Europa, podía ocurrir también en América. Había que apostar todas las ideas y las acciones a la realización del proyecto liberal, de esta forma se acabaría con la pugna emprendida hacia ya más de treinta años contra las fuerzas retrógradas del pasado colonial por los insurgentes de los movimientos independentistas.

 

            Zea, Leopoldo. El pensamiento latinoamericano, Ariel Seix Barral, México, 1976. Zea, Leopoldo. América como conciencia, México, 1983, pp. 86-96. Zea, Leopoldo. El positivismo y la circunstancia mexicana, Fondo de Cultura Económica/SEP, México, 1985. Zea, Leopoldo. Filosofía de la historia americana, Fondo de Cultura Económica, col. Tierra Firme, México, 1987. Zea, Leopoldo. Filosofía latinoamericana, Editorial Trillas, 2ª ed., México, 1987. Zea, Leopoldo. El positivismo en México: nacimiento, apogeo y decadencia, Fondo de Cultura Económica, 2ª ed., México, 1990.

 

(OBM)