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La escolástica designa el gran movimiento de escuelas que se da en la
Edad Media, sobre todo en los siglos XIII y XIV. Tiene sus antecedentes en las
escuelas monacales, sobre todo las del siglo XI, donde el maestro era llamado
“scholasticus”, escolástico. Esas escuelas monacales dieron origen, todavía
en el siglo XII, a las escuelas catedralicias, y éstas a las universidades. De
hecho la universidad era la universitas scholarum, el conjunto de las escuelas, así como el
gremio de los profesores y los estudiantes. La escolástica era la
filosofía que se cultivaba en esas escuelas, sobre todo en la famosa
universidad de París.
En el siglo XII había escolásticos
célebres, como Roscelino, Pedro Abelardo y San Anselmo, y las escuelas se
distribuían en torno a la polémica de los universales. Después, en la segunda
mitad del siglo XIII y en la primera del XIV, se da la madurez de este
movimiento. En el ámbito de los dominicos, junto con cierto grupo de seguidores
de San Alberto Magno, se da la escuela tomista de Santo Tomás de Aquino, que,
tras algunas oposiciones y suspicacias, se colocó como la oficial de la orden.
Por ese tiempo los franciscanos habían tenido como principal escolarca a San
Buenaventura, pero tuvo un seguimiento más fuerte Juan Duns Escoto, quien fue
crítico de Santo Tomás y de todos los anteriores. En la misma orden
franciscana surgió Guillermo de Ockham, que fue crítico también con Escoto, y
fundó una fuerte escuela nominalista. Por eso a partir del siglo XIV se delineó
una triple escuela, dos de reales o realistas y una de nominales o nominalistas.
Las dos reales eran la de Santo Tomás, para quien los universales tenían
fundamento en las cosas, pero sólo potencial, dado que se ponían en acto sólo
por la acción del intelecto; y la de Escoto, que era más realista, ya que decía
que los universales tenían fundamento en las cosas ya en acto, aun cuando un
acto diminuto. Y la nominalista era la de Ockham, para quien los universales no
tenían fundamento en la realidad sino solo en el entendimiento. En el siglo
XVII, la escuela ockhamista decae y es suplantada por la del jesuita Francisco
Suárez, que tenía no pocos rasgos de nominalismo.
Así, en la América Latina de
la Colonia se dan tres escuelas rivales, ellas son las que configuran la escolástica
latinoamericana: la tomista, seguida por los dominicos, mercedarios, agustinos,
carmelitas y la mayor parte de los clérigos diocesanos; la escotista, seguida
por los franciscanos, y la suareciana, seguida por los jesuitas. Ejemplos de
estas escuelas en América Latina son: tomistas, Alonso de la Vera Cruz y Tomás
de Mercado; escotista, Alfonso Briseño y Francisco Acevedo; suarecianos, Diego
Jos, Abad y Francisco Xavier Alegre. Entre ellos se dan, igual que en Europa,
acres polémicas, a veces por cuestiones de detalle. La degeneración de las
discusiones hizo que la escolástica se hundiera en una decadencia muy
fuerte, sobre todo cuando llega la filosofía moderna.
A finales del siglo XIX, con el
papa León XIII, surge la neoescolástica, sobre todo el neotomismo. Por
ejemplo, neotomistas en el México del siglo XX fueron Oswaldo Robles, J. M.
Gallegos Rocafull, I. Guzmán Valdivia, R. Preciado Hernández y Fernando Sodi
Pallares; escotistas, Fidel de Jesús Chauvet y Santiago Campero; suarecianos,
Julio Dávila y J. G. Morán. Tomistas fueron, además, en Argentina, Mons. O.
N. Derisi, J. E. Bolzán, Celina Lertora, Carlos I. Massini y Héctor Hernández.
Beuchot, Mauricio. El
tomismo en el México del siglo XX, México, UNAM, 1996. Robles, Oswaldo.
“El movimiento filosófico neoescolástico en México”, Filosofía y
Letras, núm. 24, 1946. Sanabria, José Rubén. Beuchot, Mauricio. Historia
de la filosofía cristiana en México, Universidad Iberoamericana, México,
1994. Zahar Vergara, Alfonso. “El tomismo en el México contemporáneo”, Filosofía
y Letras, núm. 36, 1949.
(Véase: Filosofía
colonial, Filosofía cristiana, Neotomismo).
(MBP)
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