Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

 ÉTICA DEL DESARROLLO

  

. La ética del desarrollo determina los fines y normas del desarrollo económico y social, para hacer de él algo integral, que ayude a la “ascensión de todos los hombres hacia lo más humano en todas sus dimensiones, económica, biológica, psicológica, social, cultural, ideológica, espiritual, mística, trascendente”. Una de sus principales tareas es la valoración critica de los unes y medidas fundamentales de los modelos alternativos abiertos para el desarrollo de una nación especifica. Además, busca determinar los supuestos éticos de un desarrollo sostenido, justo y equitativo, cuyos valores fundamentales se orientan a satisfacer las necesidades humanas básicas, la democracia participativa, el respeto por el medio ambiente y la oportunidad igual para el desarrollo personal.

            En la medida en que un pueblo o un conjunto de pueblos, en el marco de una nación o de un conjunto viable de naciones-Estado, empiezan a recuperar su identidad o su dinámica estructurante, se hace posible una política de desarrollo, es decir, de auto-reestructuración; la colectividad puede formular entonces un proyecto de sociedad y fijar los medios para realizarlo: poderes, planes, organizaciones, etcétera; en esta perspectiva de un desarrollo a través de la recuperación del dominio colectivo sobre los procesos sociales y las estructuras en que éstos se organizan, se inscriben los problemas éticos del desarrollo. Entre las premisas de la ética del desarrollo se pueden mencionar las siguientes:

            a) La solidaridad humana es indivisible: el desarrollo total del hombre únicamente puede realizarse en un desarrollo solidario de la humanidad. Ningún Estado puede perseguir sus intereses ni desarrollarse aisladamente, pues la prosperidad y el progreso de un Estado son en parte efecto y en parte causa de la prosperidad y el progreso de los otros. La participación de todos es tan necesaria como la aceptación de la responsabilidad social en pro de un mundo basado en el reconocimiento recíproco de los hombres.

            b) Establecer los mejores presupuestos asequibles para que el mayor número posible de hombres y de pueblos goce de una vida humana digna exige una distribución proporcionada del bienestar y la aplicación de la no reciprocidad y de la asistencia en caso de ineficacia de otros métodos.

            c) La libertad como condición previa de decisiones realmente humanas y responsables –sin opresión, dominación ni alienación– requiere el derecho ilimitado de autodeterminación de los pueblos, la soberana posibilidad de elegir el sistema económico y social, la actividad económica y los recursos naturales.

            d) La justicia y la paz en las relaciones estructurales internacionales comprenden derechos y deberes en orden a establecer una igualdad de oportunidades materiales y humanas mediante la satisfacción de las necesidades elementales de todos; implican igualmente una equilibrada distribución de los bienes materiales, culturales y espirituales, así como el acceso a la utilización de los recursos disponibles. La creciente interdependencia de los pueblos hace que las desigualdades resulten intolerables.

            e) El postulado de la seguridad exige la inviolabilidad territorial y la no injerencia en los asuntos internos, al igual que un sistema que provea con seguridad a las generaciones presentes y futuras de los bienes necesarios para la vida, como son los alimentos y las materias primas.

            f) La justicia y la solidaridad son valores fundamentales para una nueva ordenación de las relaciones económicas internacionales. Justicia quiere decir la creación de una ordenación jurídica eficaz que garantice la igualdad y la independencia. El libre intercambio de bienes sólo es auténticamente justo y equitativo cuando existe igualdad de derechos en materia económica; sin la igualdad la cooperación solidaria no pasará de ser una palabra vacía. Solidaridad significa participación en las deliberaciones y decisiones, fácil acceso a los conocimientos y a la tecnología y ayuda especial a los países pobres.

            Entre los principales representantes de la ética del desarrollo se puede mencionar a David A. Crocker y Denis Goulet. La ética del desarrollo aborda, además, el conjunto de problemas morales que la llamada ayuda al desarrollo a los países en vías de desarrollo otorgan los países industrializados, así como señalar los valores resultantes de la posibilidad de su autodeterminación política, social y económica. Además, tiene como uno de sus principales objetivos clarificar los problemas que la ayuda al desarrollo suscita en el denominado conflicto Norte-Sur, es decir, en la tensión entre países industrializados y países en vías de desarrollo, así como la transferencia de tecnología, de sistemas sociales y educativos a los países del Tercer Mundo, la cual –según el interés de los países occidentales– debería contribuir a una estabilización política, pero hace aparecer la ayuda para el desarrollo como un esfuerzo dominado por una ideología imperialista y colonialista. Recordemos que es una problemática moral la ayuda para el desarrollo que identifica los criterios del Tercer Mundo con las normas de civilización y progreso de los países industrializados. Cuando el desarrollo no vincula el crecimiento económico con la justicia social, propicia una mayor dependencia del Tercer Mundo respecto a los países industrializados y no la autodeterminación. Como política social internacional y como estrategia de justicia mundial, el desarrollo debe contribuir a garantizar la paz, y como condición básica para tal fin debe contribuir a crear en el Tercer Mundo las exigencias mínimas de una vida humana digna.

 

            Bairoch, Paul. El tercer Mundo en la encrucijada, Alianza, Madrid, 1986. Crocker, David. “Hacia una ética del desarrollo”, en Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica. 25 (1987) 129-141. De Silva, Leelananda. Ayuda al desarrollo. Datos y problemas, Coordinadora de Organizaciones no Gubernamentales para el Desarrollo, Iepala, Madrid, 1985. Gracia, R. Justicia social y desarrollo, Zyx, Madrid, 1966. Goulet, Denis. Ética del desarrollo, Estela-Iepal, Barcelona 1965.

 

            (Véase: Dependencia).

 

(MASO)