|
.
Palabra usada por Tomás Moro en 1516, en De
optimo reip. Statu, deque nova ínsula utopía, libellus uere aurens,
donde su protagonista Rafael Hitlodeo propone una salida decorosa para el Estado
inhumano, de modo que “deberían en justicia llamarme eutopía”, eutopia
merito sum vocanda nomine. Curiosamente se ha generalizado más la palabra
utopía que es la parte crítica y negativa del contenido de su famoso opúsculo.
El texto completo de los seis
versos que encabezan la Utopía de
Moro dicen así:
Utopía
me llamaron por rara los antiguos,
émula
victoriosa de aquella ciudad platónica;
puesto
que allá nada más había palabras
y no,
como aquí, donde he adquirido tal imagen
en
todo superior en hechos, hombres y riqueza
de
manera que en justicia deberían llamarme eutopía.
Utopia
priscis dicta, ob infrecuentiam,
Nunc
civitatis aemula Platonicae,
Fortasse
victrix (nam quod illa literis
Delineavit
hoc ego una proestiti
Miris
& opibus, optimis que legibus)
Eutopia
merco sum vocanda nomine.
Las dos palabras latinas,
construidas con elementos griegos, no aparecían en los Diccionarios de la
Academia de la Lengua Española antes de 1884.
Temeroso Bolívar de intentar
una república excesivamente generosa en sus principios sociales, en 1815,
cuando aun estaba distante en tiempo y espacio la victoria, escribió con toda
intención: ¿Es ésta una vana especulación, estoy resucitando inoportunamente
los sueños de Moro y Fenelón?
Pero después, desde 1819,
cuando definía el objeto del Estado moderno que se acababa de fundar, pensaba
abiertamente en términos de Estado Feliz, estado eutópico. En el Discurso de
Angostura acuñó una de sus máximas más celebradas: “El sistema de gobierno
más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma
de seguridad social, y mayor suma de estabilidad política (...) Son derechos
del hombre: la libertad, la seguridad y la igualdad. La felicidad general, que
es el objeto de la sociedad, consiste en el perfecto goce de estos derechos”.
Pero cuando Bolívar empezó a percibir los desastres de una mala administración
usó el vocablo utopía en una carta a F. de P. Santander del 8 de
octubre de 1826:
“¿Qué debo yo hacer? ¿Y
qué debe hacer Colombia? Yo, por servir a la patria, debiera destruir el
magnifico edificio de las leyes y el romance ideal de nuestra utopía.
Colombia no puede hacer otra cosa, fallida como está, sino disolver la
sociedad con que ha engañado al mundo, y darse por insolvente”.
Bolívar, Simón. Obras Completas, (3 T.), Lex,
La Habana, 1950. Hildebrandt, Martha. La lengua de Bolívar, Léxico,
Caracas, 1974. Moro, Tomás. Utopía, Alianza Editorial, Madrid, 1985.
(Véase: Bolivarismo,
Confederación, Panamericanismo,
Utopía).
(GVM)
|