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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

FILOSOFEMA

. El filosofema es una proposición filosófica. Como tal, forma parte de las argumentaciones filosóficas y constituye la unidad de sentido de los discursos filosóficos.

            Cuando estas unidades de sentido filosófico o filosofemas se encuentran en un texto escrito en verso, como los poemas filosóficos presocráticos o de la Xochitl in Cuicatl (Flor y canto) náhuatl, constituyen “estrofas filosóficas”; Juan David García Bacca las define como conjunto de palabras centrado o cristalizado alrededor de una idea; por su parte, Miguel León Portilla señala que depende de la métrica y la estilística la presentación del sentido filosófico del poema. Aunque el término se emplea desde la antigüedad en un sentido positivo para referirse a las afirmaciones hechas por los filósofos, se le ha incorporado también un sentido negativo o peyorativo en el cual constituye una afirmación con pretensiones filosóficas, pero que en realidad está muy alejada de ella, incluso puede constituir un abuso de la filosofía, por ejemplo la sofistica; en este sentido peyorativo es preferible utilizar el concepto “filosofismo”. En la historia de la filosofía se utiliza el término cuando algún filósofo diserta o reflexiona sobre su propio quehacer; sin embargo, su uso no indica mayor sentido semántico que el de ser parte de las argumentaciones en los discursos filosóficos, de ser proposiciones filosóficas, integradas a su vez por conceptos filosóficos. De tal forma que se ha utilizado el término “filosofema”, pero sin pasar a analizarlo detenidamente; excepto cuando se elabora intencionadamente filosofía de la Filosofía. Filosofemas como los siguientes: “Yo sólo se que no sé nada”, “Yo soy yo y mi circunstancia, si salvo mi circunstancia, me salvo yo”, “Todo lo real es racional y todo lo racional es real”, “Lo importante es filosofar, que lo americano se dará por añadidura”; son proposiciones constituyentes de argumentaciones filosóficas que se pueden encontrar en los discursos filosóficos sean orales o escritos. Otra es la historia del filosofema cuando en un cruce o choque ideológico se enfrentan discursos diferentes. En estos casos el filosofema es el reducto que posibilita la identificación de lo filosófico para mostrar que el discurso en su conjunto es la expresión de un pensamiento de profunda reflexión y con sentido ontológico, epistemológico, ético, etcétera. Para el caso americano son destacados los momentos de la conquista en el siglo XVI, de la independencia en el XIX y para la Filosofía latinoamericana en el presente para comprender la importancia del filosofema; en todos ellos se ha discutido la validez de la filosofía en esta parte del continente, desde la duda de Sahagún, que ponía al margen un texto, si la descripción del tlamatini era la de un sabio o un filósofo, hasta la negación de un filosofar auténticamente latinoamericanista en el diálogo mundial de pleno siglo XX. En estas críticas y defensas el filosofema tiene un lugar preponderante, pues en él se cifra la unidad y diversidad de la filosofía y la posibilidad de fundamentar su universalismo y peculiaridad. Por ejemplo, José Gaos produce trabajos que lo llevan a desarrollar una fenomenología de la expresión. Para Gaos la pluralidad de la filosofía se encuentra en los pensamientos notificados en los filosofemas, pero su unidad se encuentra en los conceptos integrantes de aquellos. Los conceptos son comunes al discurso filosófico; sin embargo, cambian su sentido o significado dentro de los filosofemas que de un filósofo a otro históricamente se expresan. Desde el punto de vista de la filosofía de la Filosofía gaosiana el análisis de los filosofemas es primordial para conocer aspectos del desarrollo de la propia historia de la filosofía. Por una parte, lo filosófico se encuentra desde los conceptos integrantes de los filosofemas, ahí está la unidad de la filosofía; por ejemplo los conceptos de “ser” o “ente”, “entidad” o “sustancia”, “Dios”, “hombre” y que al dominar el discurso filosófico determina el género de éste o de sus partes, como Lógica, Ontología, Antropología, Estética, etcétera. Además, los conceptos por un procedimiento de “engarce” o “encabalgamiento” entre problemáticas y obras tienen continuidad a lo largo de la historia: “El término aristotélico ciencia de lo ente y el hegeliano preguntar por el ser son sinónimos de ontología, que designa una parte de la disciplina denominada con el termino Metafísica en Kant...” (Gaos, 1962: 408). Por otra parte, las argumentaciones filosóficas están dirigidas a fundamentar, a dar razones de los problemas que los hombres encuentran en su particular circunstancia y desde su perspectiva ontológica, de tal forma que sus filosofemas expresan pensamientos diferentes, aun de los mismos objetos objetivados por tales pensamientos o de las emociones y nociones significadas por las mismas expresiones. Así, lo común en filosofía es la pluralidad de ésta en sus filosofemas: “(...) Aristóteles afirma la existencia de la Ontología y Heidegger su necesidad, mientras que Kant pregunta por la posibilidad de las otras partes de la disciplina” (Gaos, 1962: 408-409). Es decir, la divergencia existe en el sentido que se expresa en los filosofemas, en el carácter con que son expresados. El sentido comportado por el conjunto de los filosofemas expresa de manera más completa las peculiaridades, estilos, circunstancias, modos de ser y pensar los propios problemas de donde se infiere que un análisis de los filosofemas no es simple acrobacia mental. Además, se debe tomar en cuenta que los filosofemas constituyen el sentido que da unidad a las argumentaciones filosóficas y que en todo el proceso de argumentación que despliegan los filósofos, van puliendo, construyendo el horizonte de sentido que se concatena o sintetiza en ellos. Adolfo P. Carpio señala que el filosofema explica, no por sí mismo, sino por el sentido que se le ha incorporado, por el horizonte de sentido en que se ha ido colocando; es entonces este sentido el que explica y del cual el filosofema es la expresión sintética. En el caso de los filosofemas que estructuran los discursos de la filosofía latinoamericana, éstos hacen referencia a la realidad, la identidad y la cultura latinoamericana como contenido y a la liberación como forma. Se trata de un filosofar que busca el diálogo mundial para modificar las relaciones de dominación y dependencia en que es mantenida. Filosofemas que buscan dar respuesta a los problemas de los hombres de esta parte de América.

 

            Carpio, Adolfo P. El sentido de la Historia de la filosofía, Bs. As., EUDEBA, 1977. Gaos, José. De la filosofía, Curso de 1960, Fondo de Cultura Económica, México, 1962. Gaos, José. Filosofía de la filosofía e Historia de la filosofía, Ed. Stylo, México, 1947. Gaos, José. Dos ideas de la filosofía, La Casa de España en México, México, 1940. García Bacca, Juan David. Los presocráticos, Fondo de Cultura Económica, col. Popular, núm. 177, México, 1993. Garibay K., Ángel María. Historia de la literatura Náhuatl, Porrúa, México, 1953. León Portilla, Miguel. Trece poetas del mundo azteca, UNAM, México, 1984. León Portilla, Miguel. La Filosofía Náhuatl, estudiada en sus fuentes, UNAM, México, 1983. Trejo Reséndiz, Wonfilio. El problema de la filosofía americana, Universidad de Nuevo León, Secc. de Estudios Latinoamericanos, México, 1965.

 

(VMR)