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. Con este nombre se designa una
corriente del filosofar latinoamericano que surgió alrededor de los años
ochenta, propone construir una reflexión teórica en torno al cuerpo como la
categoría central de un discurso filosófico que retorne los temas centrales de
la Filosofía (Antropología Filosófica, Ética, Metafísica, Epistemología,
Filosofía de la Historia y la Cultura, entre otros) y los repiense en la
perspectiva de la corporeidad.
El primero en plantear el tema
del cuerpo en Latinoamérica fue el desaparecido filósofo colombiano Fabio
Lozano en el seno del Congreso Internacional de Filosofía Latinoamericana,
celebrado en Bogotá en el año de 1982. A partir de ese evento el mexicano
Arturo Rico Bovio se erigió en el filósofo de la corporeidad. El desarrollo teórico
del tema se encuentra en varios ensayos y trabajos publicados en revistas
nacionales e internacionales, destaca su libro Las Fronteras del Cuerpo. Crítica
de la Corporeidad, como una exposición sistemática y general de su
pensamiento.
Propone una ruptura semántica
con la noción tradicional del cuerpo en tanto que dimensión física del ser
humano. En su lugar presenta una visión holística que incorpora los aspectos
perceptibles e imperceptibles del Hombre bajo dicho concepto. El ser humano es
un cuerpo, no tiene un cuerpo. Rechaza por igual las nociones dualistas y
materialistas. Para evitar las adherencias ideológicas de ambos tipos de
doctrinas sugiere la categoría de “valencias corporales”, propiedades
naturales del cuerpo humano que se expresan paralelamente como “necesidades”
y “capacidades”. Las dos se dividen en tres subniveles interrelacionados en
orden ascendente: biogénicas, sociogénicas y noogénicas o personalizantes.
En el orden de las necesidades,
impulsos congénitos que requieren del concurso de “satisfactores”, las
fisicobiológicas promueven la supervivencia individual; las sociales las
relaciones de comunicación, afecto, amorosas y de intercambio cultural; y las
personales incitan a la realización plena de cada humano en tanto que ser único
y creativo que aporta al grupo su singularidad. Las tres son indispensables para
el desarrollo humano completo, y de su insatisfacción o satisfacción
inadecuada provienen los problemas que aquejan a nuestra especie.
La conciencia reflexiva es la
capacidad bio-socio-personal que rige el proceso individual y colectivo para la
estimación de las valencias corporales, a fin de buscar su satisfacción y
ejercicio a través de la actividad humana. El error en el conocimiento de
nuestra naturaleza corporal genera las estructuras de la alienación manifiestas
en el consumismo y demás formas de la dominación y la dependencia. La
Conquista de América es un claro ejemplo del vasallaje corporal de un grupo
humano por otro, mediante la imposición de un modelo extraño de interpretación
del cuerpo.
En Ética, se plantea la
posibilidad de fundamentar el Bien a partir de las mismas necesidades
corporales. “Bueno” es la satisfacción adecuada de cada uno de sus niveles,
en la medida en que permita acceder al más alto de la personalización. De
manera que no hay una medida de lo valioso para el individuo y otra para el
grupo. El objetivo axiológico ético-político reside en la misma utopía
latinoamericana: la construcción de una sociedad que haga posible el
crecimiento integral de todos sus integrantes. Coincide así con los
planteamientos básicos de la Filosofía de la Liberación.
Otros tópicos son examinados
desde esta categoría integradora. Entre los más interesantes se encuentran las
nociones de espacio y tiempo, así como la cultura, en tanto que extensiones
interpretativas del cuerpo.
Lugar especial ocupa el
concepto de Derecho. Rico Bovio cuestiona las tesis normativistas, sociológicas
y axiológicas que ofrecen distintas respuestas en torno a su naturaleza y
presenta la alternativa de concebir al Derecho como un macrosistema
comunicacional que establece las estructuras para garantizar la estabilidad
social.
Los antecedentes de la Filosofía
del Cuerpo pueden rastrearse a lo largo de la Filosofía Occidental. Tienen
un importante expositor en Federico Nietzsche, pero sus más pulidas expresiones
se encuentran en las filosofías de Gabriel Marcel, Jean Paul Sartre, Maurice
Merleau-Ponty y Michel Foucault, particularmente en este último.
Denis, Daniel. El Cuerpo
Enseñado, Paidós Ibérica, Barcelona, 1980. Foucault, Michel. Vigilar y
Castigar. Nacimiento de la Prisión, (col. Nueva Criminología), Siglo XXI,
México, 1991. Marcel, Gabriel. El misterio del Ser, (col. Piragua),
Sudamericana, Buenos Aires, 1964. Merleau-Ponty,
Maurice. “Fenomenología de la Percepción”, v.
francesa: Phénomenologie de la Perception, Librairie Gallimard, París,
1963. Rico Bovio, Arturo. Las Fronteras del Cuerpo. Crítica de la
Corporeidad, Ed. Joaquín Mortiz, México, 1989. Sartre,
Jean Paul. El Ser y la Nada, Biblioteca
Filosófica, Losada, Buenos Aires, 1972. Turner, Bryan S. El Cuerpo y la
Sociedad. Exploraciones en teoría social, Fondo de Cultura Económica, México,
1989. Body and
Space. Symbolic Models of Unity and Division in African Cosmology and
Experience, Uppsala
Studies in Cultural Anthropology 18, Acta Universitatis Upsaliensis, Stockholm,
Sweden, 1991.
(Véase: Filosofía
de la liberación).
(ARB)
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