Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

INDOAMÉRICA.

 .. .

. “

 Indoamérica fue asumida por las corrientes indigenistas de izquierda, como una categoría que significaba la identidad etnocultural del continente por sus componentes raciales y/o culturales nativos, al mismo tiempo que operaba como clave de autoctonía ideopolítica, oscilando en sus muchas variaciones entre el mito de origen y la utopía autonomista. Las raíces bolivarianas y vasconcelianas de los idearios y símbolos indoamericanos no siempre fueron explícitos, pero sí, su abierta oposición a las concepciones europeístas y panamericanistas en boga durante la primera mitad del siglo XX.

            La apelación a los orígenes pobló el imaginario de la intelectualidad continental, suscitando muchas adjetivaciones de América: Indolatina, cuya autoría es difícil de precisar no así su presencia discursiva en la diplomacia carrancista; Indohispana, presente en el ideario de Sandino a partir de 1927; América India, asumida en 1929 por una corriente aztequista dirigida desde México por R. J. Durán; Negrindia, reelaboración marginal caribeña cribada en oposición al Garveyismo de los años veinte. Otros términos identitarios fueron objeto de una ensayística política peculiar como Indohispana (Teysser, 1941) e Indoibera (Tejera, 1943). El nacionalismo continental vía la ensayística filosófica y política abrió una nueva primavera de los discursos del mestizaje en clave populista, a contracorriente de una atmósfera internacional proclive a las ideologías de la exclusión. El racialismo indoamericano traduce a su manera sus deudas con la filosofía positivista spenceriana y la sociología de Pareto más que con la antropología culturalista anglosajona.

            Indoamérica tuvo más éxito que las otras categorías identitarias alternativas ya referidas entre los años veinte y cuarenta; su fuerza radicó en su densidad semántica al sustantivizar el espacio continental, pero también por apoyarse en la proyección intelectual de sus autores y propagandistas. En la segunda mitad de los años veinte se pueden encontrar las primeras señas indoamericanas, en el pensamiento de Haya de la Torre y Mariátegui, coexistiendo al lado de otros términos como América Latina o América Indoibera sin conflictuarse entre sí. Haya de la Torre fue su principal abanderado. En los años treinta esta categoría en construcción logra sus más puntuales elaboraciones: en Ecuador, Monsalve Pozo (1934); en Perú, Haya de la Torre (1935); en Chile, Lipzchütz (1937), y en México, Corzo (1938). Sin embargo, la gravitación del pensamiento de Haya de la Torre sobre estos autores no puede ser desdeñada, aunque no anula ciertas vetas de originalidad en los autores mencionados.

            Veamos en síntesis la propuesta de Haya de la Torre:

Las invasiones de las razas sajonas, ibéricas y negras, como las asiáticas y el resto de Europa, que nos han llegado, nos llegan y llegarán, han contribuido y contribuyen a contextuar la América nueva. Empero, pervive bajo todas ellas la fuerza de trabajo del indio. Si en Cuba ha sido extinguida y en la Argentina o Costa Rica muy absorbida, el indio sigue siendo la base étnica y social económica de América, tanto el que vive dentro de la civilización en el presente, como el que en inmenso número se agrupa todavía en primitivas organizaciones tribales. Con la raza india se fundirán muchas otras, pero nuestra América encontrará su definición y su camino antes que esos setenta y cinco millones de indígenas hayan desaparecido (Haya, 1961: 26-27).

              Décadas más tarde y con motivo del Quinto Centenario, un colectivo de antropólogos propuso infructuosamente desde México otra categoría alternativa sustantivadora: Amerindia, marcada con fuertes tonos etnicistas, la que no sobrevivió al momento conmemorativo en que emergió.

            Indoamérica y sus términos afines potenciaron y legitimaron los muchos indigenismos populistas de los años treinta y cuarenta. Su veta integracionista ha sido en los últimos años cuestionada, por sus sesgos etnocidas intranacionales, a la luz de la defensa del paradigma de la diversidad etnocultural. Pero ello no nos puede hacer olvidar que el indoamericanismo, en su tiempo, confrontó al Estado y la cultura oligárquica en sus fundamentos ideológicos extranjerizantes y excluyentes.

            Indoamérica fue también el nombre de dos periódicos políticos editados desde la Ciudad de México en 1928 y 1938, respectivamente: el primero fungió como vocero de la célula de la Alianza Popular Revolucionaria (APRA) en México, y el segundo, como vocero del Frente Indigenista de América. Entre una y otra publicación, el Grupo Indoamérica publicó América India (1930) que no debe confundirse con otra del mismo nombre editada en 1929. Los idearios de estas organizaciones a pesar de su afinidad deben ser contrastados.

 

            Corzo, Ángel M. Ideario del Maestro Indoamericano, DAPP, México, 1938. Haya de la Torre, Víctor Raúl. ¿A dónde va Indoamérica?, Editorial Ercilla, Santiago, 1961. Lipaschütz, Alejandro. Indoamericanismo y Raza India, Editorial Nacimiento, Santiago, 1937. Monsalve Pozo, Luis. Indoamérica, Universidad de Cuenca, Ecuador, 1934. Tejera, Humberto. Maestros Indoiberos, Ediciones Minerva, México, 1943. Teysser, Ezequiel. América Indohispana y Yanquilandia, Ediciones Claridades, México, 1941. Indoamérica, órgano de la célula del APRA en México, México, 1928, núms. l al 8. Indoamérica, órgano del Frente Indigenista de América (dir. José Fa-vio Crespo), México, núms. 1-5. América India, vocero del movimiento “Reintegración Económica Mexicana” (dir. R. J. Durán), México, 1929-1930, núms. l al 3.

 

            (Véase: América, Amerística, Panamericanismo).

 

(RMB)