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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

NEOTOMISMO

 

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. El papa León XIII, a finales del siglo XIX, se preocupó por revitalizar el tomismo. Emitió la encíclica Aeterni Patris (1879), en la que recomendaba el estudio de la filosofía de Santo Tomás en el mundo intelectual católico. Otros pontífices, a principios del siglo XX hicieron lo mismo. Así se promovió el neotomismo, con centros de estudio tan prestigiosos como la Universidad Católica de Lovaina y la Universidad del Sacro Cuore en Milán. Hubo autores que le dieron lustre, como el Card. Zeferino González, el Card. Desiderio Mercier, Jacques Maritain, Étienne Gilson y otros. El principal interés que se veía en esta corriente era el integrar la ciencia y la filosofía contemporáneas en el tomismo; que no fuera una pieza de museo, sino una corriente activa de pensamiento, que ofreciera una alternativa viable al hombre actual.

            En México tuvo como principal representante, a finales del siglo pasado y principios de éste, a Emeterio Valverde Téllez, que se distinguió sobre todo por sus estudios sobre la historia de la filosofía en México (fue un ilustre pionero de esta rama) y sus sesudos alegatos en defensa de la filosofía escolástica; A principios del siglo se distinguió Fray Guillermo García, dominico español, que habló del neotomismo y propulsó esta doctrina sobre todo en el seminario de San Luis Potosí, del célebre obispo Montes de Oca.

            En la década de los treinta, Jesús Guisa y Acevedo trajo de Lovaina las enseñanzas del Cardenal Mercier y su grupo, de una manera polémica y combativa. Más reposada y científica fue la actitud de Oswaldo Roble quien en los años cuarenta, aplicó el tomismo de manera especial a la psicología, inclusive al freudismo, aunque también fue crítico de él en ciertos puntos.

            A los transterrados perteneció José Manuel Gallegos Rocafull, quien profesó un tomismo robusto y consistente. También se dedicó a los estudios novohispanos, sobre todo de los siglos XVI y XVII. Lo principal de su aportación, sin embargo, desde el tomismo, fue en la filosofía social y política, con el llamado a un humanismo nuevo, que hicieran surgir personas y no meramente masas, después de los apocalípticos acontecimientos de la segunda guerra mundial.

            José Sánchez Villaseñor sostuvo por esos años polémica con el historicismo, representado fundamentalmente por José Gaos. Héctor González Uribe trabajó en filosofía del derecho y en filosofía política, con un texto célebre sobre teoría del Estado, publicado por la editorial Porrúa. Miguel Villoro también cultivó la filosofía del derecho y elaboró un texto sobre ese tema para la misma editorial. Fernando Sodi Pallares se centró en la metafísica; Miguel Mansur Kuri, en la estética y la filosofía de la educación, y José Rubén Sanabria en teodicea, pero también ha mantenido posturas críticas del propio tomismo.

            Antonio Pérez Alcocer escribió una historia de la filosofía, siguiendo a É. Bréhier, pero desde su convicción tomista. José Luis Curiel Benfield trabajó en filosofía del derecho y en psicología. Isaac Guzmán Valdivia se ocupó de temas de filosofía de la sociología, de la economía y de la administración, donde hizo desde la ética tomista aportaciones muy iluminadoras para esas disciplinas. Rafael Preciado Hernández fue un consumado profesor de filosofía del derecho y publicó en la editorial Jus, y después en la UNAM, unas lecciones en las que hacia una lúcida defensa del iusnaturalismo.

            Antonio Gómez Robledo reflexionó sobre la filosofía política y la filosofía del derecho, y fue uno de los pilares del derecho internacional en México. También estudió aspectos de la filosofía novohispana. Lo mismo hizo Bernabé Navarro, quien escribió un libro, ya clásico, sobre la recepción de la filosofía moderna en México.

            Connotados tomistas de centros eclesiásticos fueron los hermanos Méndez Plancharte, Hermilo Camacho y los hermanos Castro Pallares. Lo mismo han sido José de Jesús Herrera y Héctor Rogel. Otros tomistas reconocidos han sido Daniel Márquez Muro, profesor de lógica, y Rafael Pulido, profesor de filosofía del arte.

            En Argentina, han descollado los tomistas Octavio Nicolás Derisi, José Alfredo Casaubón, Juan E. Bolzán, W. R. Darós, Guido Soaje Ramos, Héctor Hernández y Carlos I. Massini Correas. En Chile, Juan Antonio Widow, Mirko Skarica y Ciro Sehmidt Andrade. En Perú, Antonio Peña Cabrera. En Brasil, Miguel Reale y Estanislaus Ladusans.

 

            Beuchot, Mauricio. El tomismo en el México del siglo XX, UNAM, México, 1996. Sanabria, José Rubén y Mauricio Beuchot. Historia de la filosofía cristiana en México, UIA, México, 1994.

 

            (Véase: Escolástica).

 

(MBP)