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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

PARALELISMO

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. De paralelo y ésta del vocabulario de la geometría: líneas rectas equidistantes en todos sus puntos. Relación que implica cierto grado de semejanza en la estructura de obras o en el desarrollo del pensamiento de autores o movimientos filosóficos, cada uno de los cuales es, al menos, relativamente independiente del otro.

            El término paralelismo (y paralelo) constituye una importante categoría historiográfica, aunque poco utilizada, para la historia de la filosofía y de las ideas filosóficas en América Latina.

            Como queda indicado, las condiciones que permiten predicar un fenómeno de paralelismo son la semejanza y la independencia.

            Respecto al primer elemento, cabe aclarar que el paralelismo implica cierto grado de similitud entre, al menos, dos obras o pensamientos. Se puede destacar la semejanza de contenidos teóricos, de términos, de motivos o de fines. Dicha semejanza ha sido especialmente enfatizada cuando se presenta entre un filósofo europeo y un filósofo latinoamericano, aunque puede aplicarse en cualquier otra correlación.

            Por otro lado, para afirmar una relación de paralelismo, no basta mostrar la semejanza de pensamientos; es necesario, además, probar al menos una relativa independencia de uno respecto al otro. Esto es, debe probarse que la constitución y/o el desarrollo de determinadas obras o pensamientos se presenta sin que el uno haya tenido una relación significativa con el otro.

            En la investigación historiográfica cabe la posibilidad de demostrar una completa independencia, una total ausencia de relación entre autores o pensamientos semejantes; o, en caso contrario, puede probarse que la relación entre los autores o pensamientos de referencia no implicó una modificación significativa para cualquiera de ellos.

            De este modo, aparece una de las primeras características propias del término paralelismo: no privilegia a alguno de los elementos involucrados en la relación. Al contrario del uso del término influencia, el cual, la mayoría de las veces admite la connotación de “semejanza en el pensamiento”, la mayor parte de las veces implica el privilegio de uno de los elementos de la relación como el que modifica al otro.

            Así, el paralelismo, mientras que describe una situación de semejanza y de relativa independencia, implica, por un lado, la imposibilidad de predicar una influencia entre pensamientos y, por otro, limita el uso de categorías como “imitación”, “adaptación”, “trasplantación”, etcétera, que a su vez suponen la existencia de un pensamiento determinante y de otro determinado.

            Y así como en un sentido negativo el término paralelismo impide el uso indiscriminado de otras categorías, también plantea, en un sentido positivo, nuevos problemas metodológicos e historiográficos. En primer lugar encontramos el problema de la originalidad. En segundo, el problema de la denominación.

            En cuanto al primero, si dos obras o pensamientos son paralelos, entonces, por mayor que sea la semejanza entre ellos, la independencia que priva en su relación implica que dichas creaciones poseen una originalidad relativa a cada autor. Si se afirma un paralelismo aparece la necesidad de determinar el grado de originalidad de cada autor, puesto que no puede atribuirse el origen de las ideas a la relación con el pensamiento correlativo

            En cuanto al segundo problema, el de la denominación, podemos indicar que, a pesar de la semejanza que caracteriza a los pensamientos paralelos, no seria válido denominar a uno de los términos de la relación en función del otro. Al contrario, requerirían de una denominación propia, que tuviera como referente su situación particular. En general se ha optado por imponer nombres a los movimientos filosóficos latinoamericanos en función de la “influencia”. Al afirmarse un paralelismo el problema de la denominación alcanza un nuevo nivel de complejidad en función de lo que hemos indicado previamente: la igualdad relativa que priva entre los miembros de la relación, debido a la semejanza acompañada de independencia.

            Como se puede deducir por lo dicho hasta este punto, a pesar del uso en extremo limitado que se ha hecho del término paralelismo éste abre nuevas posibilidades a la investigación y a la interpretación del pensamiento filosófico latinoamericano.

 

            Soler, Ricaurte. Estudios sobre historia de las ideas en América, Imprenta Nacional, Panamá, 1960, especialmente los trabajo titulados “Presencia del pensamiento de la América Latina en la conciencia europea”, “Justo Arosemena y el Positivismo Autóctono latinoamericano” y “el pensamiento sociológico de Mariano Otero”.

 

            (Véase: Influencia, Historia de las ideas, Originalidad).

 

(CLP)