Biblioteca Virtual Latinoamericana

 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

PATRIARCAS.

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 Término que se ha utilizado como sinónimo de “fundadores”. Sin embargo, es más complejo que este último, ya que patriarcas aduce más personalidad e importancia a algunos hombres por su destacada injerencia en el desarrollo del ámbito no sólo filosófico sino también cultural de América Latina.

            Fue Francisco Romero (1891-1962) uno de los primeros autores del siglo XX en utilizar el término patriarcas para designar algunas personalidades importantes en la historia del ámbito cultural latinoamericano. Sin embargo, Romero nunca definió lo que él designaba con el concepto de patriarcas. Así, uno de los casos más interesantes es la referencia al cubano Enrique José Varona (1849-1933) al señalarlo como uno de los “patriarcas de la cultura en nuestra América” (1942: 12). Con el mismo titulo designa al peruano Alejandro O. Deústua (1849-1945), al que describió como “maestro y patriarca de la filosofía en el Perú” (1943: 77). Ahora bien, un aspecto a destacar es que de las ocasiones en las que Francisco Romero escribió sobre los patriarcas una es por demás significativa: la referencia a su mentor y amigo Alejandro Korn (1886-1936). Allí apuntó: “Korn es ya un bien en nuestra cultura uno de nuestros patriarcas recientes (subrayado nuestro) y su presencia tutelar ha de prolongarse sin término: así, todo tiempo venidero será de algún modo su tiempo” (1947: 241). Con ello quiso dejar asentado que son los patriarcas hombres ilustres, que han existido en nuestra historia desde la época de la Colonia.

            El peruano Francisco Miró Quesada (1918) es, quizá, uno de los pensadores contemporáneos que más ha utilizado el término de patriarcas. Este autor empleó el concepto para fundamentar una periodización de la historia de las ideas filosóficas en Latinoamérica. Así, escribe: “Desde los patriarcas hasta nuestros días, han transcurrido apenas tres generaciones” (1974: 41). Es obvio que los patriarcas son los hombres que Romero designó con el titulo de Fundadores, mientras que la siguiente generación para Miró Quesada es la que él llama “Forjadores”, en la que incluye a Francisco Romero y Samuel Ramos (1897-1959). La tercera generación la dividió en dos grupos: 1) Afirmativo, para quienes la filosofía debe abordar los temas de la propia realidad, y 2) Asuntivo, en donde el trabajo consiste en hacer filosofía de carácter universal. Mientras que la cuarta generación la integró con discípulos de la tercera. Años más tarde, este autor señaló en una nota a pie de página que “Es difícil saber quién fue el creador de la denominación patriarcas, pero es, a todas luces Francisco Romero quien contribuyó a su difusión y aceptación general” (1992: 206).

            Por su parte, el uruguayo Arturo Ardao (1912) señaló: “En el fondo [Romero], concebía a aquellos ‘patriarcas’ – expresión suya también – sólo como los fundadores de la lograda normalidad, o en otras palabras, de lo que era su personal presente filosófico” (1982: 22). Se echa de ver que para Ardao, fundadores y patriarcas son sinónimos. Para brindar consistencia a esta equivalencia, Ardao se basa principalmente en dos párrafos de Romero, en donde este último señala: “Desde la época de la Colonia no han faltado expresiones,, a veces sumamente interesantes de la preocupación filosófica” (1952: 11), y más adelante al escribir Romero sobre la actividad de los fundadores y su momento histórico, observó que: “las (corrientes) que las precedieron, habían contado con algunos de los hombres más eminentes de nuestro pensamiento filosófico y aun de toda nuestra cultura: baste recordar, al lado de los nombre citados, los de un Bello, un Varela, un Luz y Caballero, entre otros” (1952: 13). Para Ardao, estas citas expresan que los fundadores o patriarcas si bien en forma de excepciones o casos aislados existieron ya en la época de la Colonia.

            Debido a la coincidencia entre Miró Quesada y Arturo Ardao, de comprender como sinónimos a patriarcas y fundadores, es justo señalar que esa interpretación puede modificarse con el fin de mostrar la acepción más propia y más sólida del concepto patriarcas. Si se revisan las citas con las que Romero designa a los patriarcas, se podrá comprender que precisamente a aquellos grandes hombres que existieron desde la Colonia, se les puede comprender mejor con este concepto. Por otra parte, cuando Romero usa el término patriarcas, además de hacer referencia al aspecto fundacional de la filosofía, denota la importante contribución en el desarrollo de la cultura en general de América Latina. De ahí que Romero destaque algunas personalidades sobre otras, como la de Alejandro Korn, la de Enrique José Varona, la del venezolano Andrés Bello (1781-1865), la del cubano Luz y Caballero (1800-1862), que no sólo difundieron la filosofía, sino influyeron grandemente en el desarrollo de sus países y de América Latina.

 

            Ardao, Arturo. “Bello y el concepto de ‘fundadores’ de la filosofía latinoamericana”, en Revista de historia de las ideas, CCE-CELA de la PUCE, 2 época, núm. 3, 1982. Miró Quezada, Francisco. Despertar y proyecto del filosofar latinoamericano, FCE, México, 1974. Romero, Francisco. “Tiempo y destiempo de Alejandro Korn”, en filosofía de ayer y de hoy, Argos, Buenos Aires, 1947. Romero, Francisco. “Tendencias contemporáneas en el pensamiento hispanoamericano” (1942), en Sobre la Filosofía en América, Raigal, Buenos Aires, 1952.

 

            (Véase: Fundadores, Normalidad filosófica).

 

(RMM)