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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

PENSAMIENTO.

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. Con este término y en el ámbito latinoamericanista, se ha entendido lo que se tiene en mente cuando se reflexiona con el propósito de conocer algo, o entender algo, o cuando se delibera sobre algo, para tomar una decisión. Por pensamiento entenderemos, más precisamente, lo que contiene o aquello a que apunta un acto u operación intelectual llevada a cabo por un sujeto, lo cual puede ser una imagen, un concepto o una entidad abstracta y que puede ser comunicable y expresable. Por ello se puede decir que el pensamiento es una forma particular del conocimiento que participa de la ciencia y de la filosofía, pero no es reductible ni a una ni otra.

            Cuando hablamos, más específicamente, de pensamiento filosófico hispanoamericano nos estamos refiriendo a una modalidad particular que emplea formas y métodos filosóficos y científicos. Es un pensamiento que se vincula a una lengua por la que se significa y expresa y le da unidad. El pensamiento filosófico, sin embargo, desde la concepción de José Gaos, no tiene por fondo los objetos “sistemáticos y trascendentes de la filosofía” sino los “inmanentes”, humanos, que por su propia naturaleza no se presentan como los eternos temas posibles de un sistema, sino como problemas de las “circunstancias”, de la historicidad de los hombres, es decir, de las de lugar y tiempo y por lo mismo de resolución inmediata y urgente (Gaos, 1955: 2).

            Pensamiento filosófico hispanoamericano es común a todo otro pensamiento, como el francés, inglés, italiano, argentino, etcétera, en cuanto a que sus ejes rectores son la “lengua” y la historia. Esto lleva a la necesidad de hacernos una idea de la filosofía que permite la innovación, o sea la historicidad de la misma, y que no le admite quedar fosilizada por su pasado. Es el problema en el fondo de la unidad y la pluralidad de la filosofía, de cuya resolución depende el que pueda haber una filosofía en lengua española. De lo que trata es, pues, de no confinar a la filosofía en ciertas formas pasadas o de dejar abierta la posibilidad de ciertas formas en el futuro. “En suma, a la filosofía se le impone (...) estudiar nuestra vida con su radical historicismo de los principios, de la filosofía; con su historia, de los principios, de la filosofía en primer término, la historia que es la realidad de la historicidad humana (...)” (Gaos, 1990: 33).

            Arturo Andrés Roig, coincidente en muchos sentidos con el filósofo español José Gaos, señala que para la constitución de un pensamiento filosófico se requiere asumir las pautas propias de ese pensar. O sea, aceptar una forma de “convenio” respecto de lo propuesto, en este caso particular la organización de un valor de “programa”, es un tipo de “a priori” diferente del formal-lógico de carácter kantiano. “Ese valor se muestra en su plenitud si pensamos que el filosofar es una función de la vida y que la vida humana no es algo dado, sino algo por hacerse, por parte de quien la va viviendo, y que implica formas de deber ser en relación con la naturaleza eminentemente teleológica de la misma. Este tipo de “a priori” no supone un sujeto puro de conocimiento, sino que parte de otra comprensión de la “subjetividad” (Cfr. Roig, 1981: 13). Es una “subjetividad”, encarnada, enraizada en la realidad sociohistórica, cuya categoría fundamental es la temporalidad en cuanto historicidad.

            El pensamiento filosófico lleva a la afirmación de un sujeto y de un “nosotros”, más lleno de posibilidades que la tradicional historia de la filosofía.

            El “nosotros” hace posible la afirmación de nosotros los latinoamericanos, identificación que especifica y diferencia, para reconocernos como “latinoamericanos”. Esto lleva a la afirmación a la vez de una forma de pensar. Se trata de señalar las características del pensamiento hispanoamericano, que por si mismo expresa una manera propia de producir conocimiento, que no necesariamente coincide con las tradicionales formas de producir filosofía. Por ejemplo, es ametafisico, asistemático, ensayístico, utópico, estético, pedagógico, político, literario, epistolar, periodístico, emotivo y en muchos sentidos ideológico.

            En la perspectiva de la filosofía por excelencia, el “pensamiento filosófico hispanoamericano” no seria filosofía, si acaso, una expresión bella de escribir, literatura, en la medida en que en nada se semeja a las grandes obras de filosofía sistemática de la tradición occidental. Empero, esto es sólo un modo de asumir una posición ahistórica respecto a ella, característica propia de las filosofías metafísicas y sistemáticas. Todo depende de la posición y la tradición desde donde se juzgue.

            En un segundo horizonte de reflexión se afirma que el pensamiento hispanoamericano es filosofía, aunque sus obras no se parezcan a las grandes obras, en la medida que los dictámenes acerca de la naturaleza y valor de los productos de la cultura, como de la filosofía, se revelan a partir de las posiciones históricas.

 

Aquel que se emita o al que se adhiera acerca de la naturaleza y valor del pensamiento hispanoamericano, implicará una de estas posiciones o será consecuencia de ella. La posición metafísica, sistemática y metódica no puede menos de ver en el pensamiento hispanoamericano una máxima distanciación del pensamiento relativamente a la filosofía. La posición alternativa podría llegar a ver en él una manifestación de la filosofía hasta de relieve singular (Gaos, 1990: 97-98).

 

            El tema pensamiento filosófico hispanoamericano se concibe como el mismo en su pasado, presente y futuro; y el pasado será lo que decida el presente y el futuro. La solución depende de la conceptuación que él hace de sí mismo y de su historia.

 

            Gaos, José. Antología del Pensamiento de Lengua Española en la Edad Contemporánea, Universidad Autónoma de Sinaloa, México, 1982. Gaos, José. Pensamiento de Lengua Española. Pensamiento Español, UNAM, México, 1990. Roig, Arturo Andrés. Teoría y Crítica del Pensamiento Latinoamericano, FCE, col. Tierra Firme, México, 1981. Soler, Ricaurte. El Positivismo Argentino. Pensamiento filosófico y sociológico, UNAM, México, 1979. Zea, Leopoldo. Pensamiento latinoamericano, Ariel, col. Demos, México, 1996.

 

            (Véase: Historia de las Ideas, Filosofía latinoamericana, Imperialismo de las categorías).

 

(MMA)