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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

PRAXIS

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. (Del griego praksis) significa acción, producción sensitiva y material a diferencia de lo espiritual, pensativo e ideal.

            De ahí surge la distinción histórico-ontológica entre la teoría y la praxis. La acción práctica es aquella que pretende llevar a cabo algo, “pero una acción que tiene su fin en sí misma y que no crea o produce un objeto ajeno al agente o a su actividad” (Sánchez Vázquez, 1980: 20). Para Aristóteles, una acción moral por ejemplo, debido a que no genera nada fuera de sí misma, también es considerada como praxis. Dentro de la tradición filosófica griega la categoría de la praxis encuentra en la obra aristotélica su máxima expresión. Ubicada entre las partes teórica y poiética en su sistema filosófico, la categoría de la praxis para Aristóteles representa una síntesis de las acciones éticas, económicas y políticas. En el ámbito de la filosofía latinoamericana el término praxis empieza a difundirse hacia finales de siglo XIX con la apariencia de la corriente marxista introducida por emigrantes europeos. Así, desde un principio la praxis en Latinoamérica ha sido elaborada como fundamento para una particular interpretación de la realidad latinoamericana, cuya aspiración consistía en profundas transformaciones de las sociedades latinoamericanas. En esta situación, la filosofía latinoamericana había encontrado en la praxis la forma idónea para desarrollar las diversas modalidades del autoanálisis, del autoconocimiento y de la autocomprensión de las sociedades latinoamericanas.

            Bajo una influencia notable del marxismo occidental (Gramsci principalmente) algunos autores latinoamericanos vieron en la praxis la posibilidad de hacer una síntesis dialéctica entre lo universal y lo particular, lo internacional y lo latinoamericano. Problemas de la originalidad, autenticidad e identidad en la filosofía latinoamericana han sido elaborados a través de una perspectiva filosófica estimulada por la praxis. En un período llamado “revolucionario”, aproximadamente entre 1921-1935 (Löwy, 1992: 71), autores como Luis Emilio Recabarren, Julio Antonio Mella, José Carlos Mariátegui intentaron una aplicación creadora del marxismo a la realidad latinoamericana con el fin de superar (Aufhebung) las tendencias generadas por el dilema entre el particularismo vuelto hipótesis y el dogmatismo universalista, la unidad dialéctica entre lo especifico y lo universal en un planteamiento concreto y riguroso. La urgencia de una táctica política capaz de expresar las necesidades de las masas oprimidas, sintonizar con diversos proyectos que reclamaban profundos cambios sociales ha hecho que estos autores a veces caigan en un “reduccionismo positivista”, acusados de ser “ortodoxos”, “idealistas” o “románticos”. Sin embargo, el diálogo espontáneo e improvisador que llegaron a tener con las “voces oficiales” del marxismo de la Tercera Internacional, marxismo soviético o la versión estalinista del mismo nunca afectó sus elaboraciones creativas caracterizadas por la fusión entre la herencia cultural europea más avanzada y las tradiciones milenarias de las comunidades prehispánicas. Guiados por la praxis, desconociendo en ese aspecto la obra clave de Marx, Manuscritos económico-filosóficos de 1844, en su intento por asimilar, en un marco teórico marxista, la experiencia social de las masas oprimidas. En las épocas más recientes la praxis ha sido utilizada por diferentes variantes de la filosofía latinoamericana de la liberación. En la versión llamada “problematizadora” de esta filosofía el principal problema del quehacer filosófico en América Latina no radica en la originalidad o en las búsquedas frívolas por la identidad y autenticidad latinoamericanas, sino implica la redefinición del concepto mismo de “filosofía” y el esfuerzo de fundar un nuevo filosofar. La propuesta más bien planteaba la “necesidad de hacerse cargo de las urgencias reales que genera la praxis sociohistórico-política latinoamericana” (Cerutti, 1983: 211). Por otro lado, el análisis más complejo y profundo de la praxis ha sido elaborado en la ya clásica Filosofía de la praxis de Adolfo Sánchez Vázquez. Desde la perspectiva de hoy, la praxis junto con la utopía y la democracia representa una unión movilizadora que actúa en favor de las transformaciones estructurales en las sociedades latinoamericanas.

 

            Aricó, José. Marx y América Latina, Alianza Editorial Mexicana, México, 1982. Cerutti Guldberg, Horacio. Filosofía de la liberación latinoamericana, FCE, México, 1983. Löwy, Michael. El marxismo en América Latina, Ediciones Era, México, 1982. Mariátegui, José Carlos. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Ediciones Solidaridad, México, 1969. Sánchez V., Adolfo. Filosofía de la praxis, Grijalbo, México, 1980.

 

            (Véase: Praxis histórica).

 

(DMN)