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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

PROVIDENCIALISMO

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. El providencialismo tiene su fundamento en la presentación del suceder histórico como un proceso lineal desde un origen a una meta, normalmente situada en tiempo futuro; idea que procede de la Biblia y que tiene un fuerte contenido teológico. De ahí fue tomada por el Cristianismo que, a partir de Agustín de Hipona, la desarrolló en forma de providencialismo histórico”: el hombre, desde una situación de profunda miseria, a causa del pecado que le dañó en su naturaleza, avanza, guiado y custodiado por Dios hacia el Reino de Dios, que ni siquiera es de este mundo, según la fe cristiana (en otras palabras, es la historia de la salvación).

            En este proceso histórico, la línea de marcha constituye un progreso, desde el estado de necesidad al de libertad, aunque no de una manera inexorable; es posible avanzar pero es posible también retroceder, según la respuesta a la gracia del albedrío humano. El Positivismo y el Marxismo aceptaron este esquema pero suprimiendo a Dios del mismo e incidiendo, en consecuencia, en una visión menos contingente; así se puede afirmar que la idea de “la providencia” es un concepto de la tradición filosófica y teológica que ha sido utilizado para interpretar el acontecer humano en la historia. La idea de providencialismo interpreta los momentos de la naturaleza y de la historia y las acciones del propio hombre sustraídas a la planificación, disposición, y en parte también al conocimiento, como producto de una razón sobrenatural. Originariamente deducida del orden finalista del macrocosmos, y sobre todo de los organismos vivos, la idea de providencia designa el poder creador trascendente, omnipotente y omnisciente (la providentia de la teología cristiana). Así, el acontecer histórico no es el resultado del ciclo de repetición ni de los propósitos del hombre; tampoco obedece a un azar. Dios dirige y aprovecha la voluntad humana para llevar a cabo el plan que se ha propuesto. En cierto sentido el hombre es el fin de la historia, ya que todos los sucesos van encaminados a permitirle alcanzar la salvación, objetivo del progreso. Pero en cierto sentido también es apenas un medio del que Dios se vale. Lo que sucede nunca responde exactamente a una deliberada voluntad humana. En razón de su participación en el plan divino, el mundo, es decir, la naturaleza en permanencia y devenir, así como la historia y los actos humanos encuentran una unidad de sentido que es incapaz de quebrar siguiera la libertad humana. El problema fundamental de la idea de providencia es el de conciliar la posibilidad de la libertad humana con la creencia en la realidad de una instancia que conserva, dirige y prevé todo. La idea de providencia reaparece de forma radicalizada, por referida al individuo, en la doctrina de la predestinación: la salvación o condenación de cada persona está prevista en el plan salvador de Dios (Cfr. Rom 8,29; 9-11; Ef. 1), y sin embargo se debe igualmente a la libertad humana. Dios mueve e inclina inmediatamente la voluntad humana sin por ello anular la libertad. Como afirma Elsa Frost,

 

toda la historia transcurrida antes del nacimiento de Cristo, sea la judía o la gentil, es vista como una praeparatio evangelica, en tanto que toda la historia posterior – lo ocurrido después de la muerte redentora de Cristo – es el intervalo decisivo, el tiempo de la prueba, el momento de la separación entre el trigo y la cizaña, el tiempo de lucha entre la inclinación al pecado y la misericordia divina que sólo terminará con el triunfo final de la fe. Los exégetas no negaron jamás que el tiempo no se hubiera consumado, hacerlo hubiera sido negar su fe, sino que reconocieron que no había terminado y que había razones para ello. Así, San Agustín afirmó que vivimos ya en la plenitud de los tiempos, en la última edad a la que pondría fin la parusia del Señor. La historia tiene en consecuencia un sentido: es una historia de la salvación. Y a esta concepción de la historia que, como hemos visto tiene más de teología que de filosofía de la historia, es a lo que se llama providencialismo (1996: 17).

 

            Esta idea estará presente durante los primeros años de la conquista de América, especialmente en el pensamiento de los franciscanos. Para muchos autores del siglo XVI América surgió para Europa por una acción providencial; recordemos que América surgió en el mismo momento en que la vieja cristiandad quedaba rota por la reforma emprendida por Lutero; así nada más natural que ver en el descubrimiento de América una acción de Dios que llevaba a compensar, en palabras de fray Jerónimo de Mendieta, quien es uno de los que mejor presenta esta idea de providencialismo histórico, “a la Iglesia católica con la conversión de muchas ánimas, la pérdida y daño grande que el maldito Lutero había de causar a la misma en sazón y tiempo en la antigua cristiandad” (Mendieta, 1945, III: Prólogo); en toda la tradición franciscana novohispana existe una idea: la predestinación o elección que la Providencia hace de un hombre, un grupo o un pueblo determinado para alcanzar sus fines; así Cortés es para Mendieta “no sin misterio elegido... para el descubrimiento y conquista de esta tierra”, como lo demuestra el hecho de que haya nacido el mismo año que Lutero. Pero si Cortés fue un elegido, también lo fue fray Martín de Valencia como lo indica ya su nombre mismo para que, en palabras de Torquemada, “la capa de Cristo que un Martín, hereje, rompía, otro Martín, católico y santo cosiera”. Para los franciscanos su Orden entera formaba parte del plan providencial, ya que “ahora... nuestro Dios descubrió aqueste otro mundo, a nosotros nuevo, porque ab aeterno tenía en su mente electo al apostólico Francisco por alférez y capitán de esta conquista espiritual”; también la conquista militar estaba ya dispuesta por la Providencia, puesto que fue el hecho que abrió “la puerta de esta gran tierra de Anáhuac e hizo camino a los predicadores de su evangelio” (Torquemada, IV: Prólogo).

 

            Suárez Fernández, Luis. Corrientes del pensamiento histórico, Eunsa, Navarra 1996. Frost, Elsa Cecilia. Este nuevo orbe, CECYDEL-UNAM, México 1996. Mendieta, Jerónimo Fray. Historia eclesiástica indiana, S. Chávez Hayhoe-Misiones, México, 1945, 4v. De Torquemada, Juan, Fray. Monarquía indiana, Porrúa, México, 1969. Phelan, John L. El reino milenario de los franciscanos en el Nuevo Mundo, UNAM, México, 1972.

 

            (Véase: Criollo, Utilidad).

 

(MASO)