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 Diccionario de Filosofía Latinoamericana

PUEBLOS INDIOS

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. Los pueblos indios son conjuntos socioculturales constituidos por individuos autoidentificados como miembros de tales conjuntos, los cuales son diferentes de otros sectores de la sociedad nacional en la que se encuentran insertos.

            Un “pueblo” sería, en principio, una colectividad que: 1) participa de una unidad de cultura (lengua, creencias básicas comunes, ciertas instituciones sociales propias, formas de vida compartidas, etcétera); 2) se reconoce a sí misma como una unidad, es decir, la mayoría de sus miembros se identifican con esa cultura; 3) comparte un proyecto común, es decir, manifiesta la voluntad de continuar como una unidad y compartir el mismo futuro; 4) está relacionada con un territorio geográfico especifico (Luis Villoro, 1996: 130).

            El concepto de “pueblo” seria cercano pero no coincidente con el de “etnia”. Esta última es “cualquier grupo de individuos ligados por un complejo de caracteres comunes –antropológicos, lingüísticos, político-históricos, etcétera– cuya asociación constituye un sistema, una estructura esencialmente cultural, una cultura” (Bretón, 1981: 8). “Pueblo” sólo podría aplicarse, en consecuencia, a las etnias asentadas en un territorio delimitado y que tengan la conciencia y la voluntad de una identidad colectiva. El mismo concepto de “pueblo” se aplica también a las naciones, si por ellas se entiende comunidades culturales que han constituido un Estado, y a las nacionalidades que tienen el proyecto de constituirlo. El concepto de “nacionalidad” suele añadir al de “etnia” la voluntad de constituir un Estado soberano; no se entiende sin esta relación al Estado (Bretón, 1981: 130-131).

            En cuanto a las categorías “indígena” e “indio”, habría que decir que la primera se aplica a grupos humanos con las características que más abajo señalamos, pero que viven en cualquier parte del mundo. Indio, en cambio, se reserva únicamente para aquellos indígenas que habitan en América. Pueblos indígenas y pueblos indios, como denominaciones aceptadas, se han establecido internacionalmente a partir de la autoidentificación (conciencia de su identidad) como criterio fundamental para determinar a qué grupos se aplica. Recurramos entonces a lo que dicen los propios indígenas al reservarse el derecho de definir quién es persona indígena. El Consejo Mundial de Pueblos Indígenas dice al respecto: “Bajo ninguna circunstancia debemos permitir que unas definiciones artificiales... nos digan quienes somos”. Por tanto propone:

 

Pueblos indígenas son los grupos de poblaciones como los nuestros que, desde tiempo inmemorial, habitamos las tierras que vivimos, conscientes de poseer una personalidad propia, con tradiciones sociales y medios de expresión vinculados al país heredado de nuestros antepasados, con un idioma propio y con características esenciales y únicas que nos dotan de la firme convicción de pertenecer a un pueblo, con nuestra propia identidad, y que así nos deben considerar los demás (Proemio, Declaración del Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas. Citado por J. E. R. Ordóñez Cifuentes, 1995 B: 56).

 

            Por su parte, el Consejo Indio de Sudamérica (CISA) anota en su declaración constitutiva:

 

Los pueblos indios somos descendientes de los primeros pobladores de este continente: tenemos una historia común, una personalidad étnica propia, una concepción cósmica de la vida y, como herederos de una cultura milenaria, al cabo de casi quinientos años de separación, estamos nuevamente unidos para vanguardizar nuestra liberación total del colonialismo occidental (Proemio, Declaración del Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas. Citado por J. E. R. Ordóñez Cifuentes, 1995 B: 56).

 

            Ya el Cuarto Tribunal Russell declaró en su momento: “Los pueblos indios de América deben ser reconocidos de acuerdo con su propia concepción de sí mismos, en vez de ser definidos con arreglo a la percepción de los sistemas de valores de sociedades dominantes foráneas” (Proemio, Declaración del Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas. Citado por J. E. R. Ordóñez Cifuentes, 1995 B: 57).

            Es conveniente señalar que se trata de definiciones con carácter jurídico, menester para su inclusión en convenios y tratados internacionales. Sin embargo, no pueden perderse de vista los aspectos históricos y sociológicos que los fundamentan. La categoría “indio” denota, como afirma Guillermo Bonfíl Batalla (1972), una relación colonial. Surge a partir de la dominación española y persiste bajo el denominado “colonialismo interno”.

            Actualmente hay en América Latina entre 40 y 50 millones de personas con adscripción étnica. Pero no se trata de meros agregados de individuos sino de verdaderos entes colectivos o comunidades que poseen características propias en lo referente a ciertas relaciones económicas, organización social, hábitos culturales, así como en torno a la lengua y otros rasgos. Las relaciones políticas que establecen internamente y con otros segmentos de la sociedad nacional son también particulares. La identidad étnica que los cohesiona, la reconocemos en tanto que los miembros de los respectivos grupos asumen los indicados patrones socioculturales propios, norman su vida social de acuerdo con ellos y establecen así la frontera respecto a los otros. Hasta hace poco, a los pueblos indios se les daba escasa atención. Para la mayoría de los políticos constituían una población invisible o un paisaje habitual. Los estudios especializados son aún insuficientes, pues todavía se sabe poco sobre las características y desarrollo de las etnias indígenas. O bien ocurre que los estudios se hacen con un estrecho enfoque comunitario, sin tomar en cuenta el marco global (nacional) en que se desenvuelven como si existieran aislados de otros grupos socioculturales que componen el Estado-nación. A veces se alega el escaso número de indígenas. Y, efectivamente, la importancia numérica de los pueblos indios en Latinoamérica es ciertamente variable. Sin embargo, en una docena de países son un factor vigoroso de la configuración nacional y la dinámica social contemporánea. No obstante, el criterio exclusivamente demográfico puede resultar francamente engañoso. Aún en los casos en que su número relativo es bajo, la incidencia nacional de los indígenas puede ser muy apreciable. Como causas pueden señalarse algunos elementos generales:

            1. La ubicación: en regiones estratégicas (recursos naturales, importancia geopolítica).

            2. Papel de las raíces autóctonas: fuente primaria de atributos culturales (“grandeza del pasado” e identidad nacional).

            3. Papel activo y a veces protagónico de los pueblos indios en procesos políticos que amenazan sistemas de dominación.

            4. Las tensiones que engendran su presencia discriminada y oprimida que choca con los postulados de igualdad social y de democracia política (Díaz Polanco, 1995: 14).

            Los pueblos indios se encuentran insertos en estructuras nacionales y participan en procesos que involucran a otros sectores o categorías sociales (clases, capas, partidos, etcétera). Su resistencia a los distintos tipos de indigenismo les ha permitido subsistir. Las identidades étnicas han resultado más fuertes de lo previsto. A pesar de los brutales esfuerzos planeados durante cinco siglos por parte de las políticas indigenistas los pueblos indios siguen siendo una porción importante de la población de numerosos países. No sólo sigue en aumento en términos absolutos, sino que en algunos espacios nacionales parece aumentar aun en términos relativos. Pero además del criterio cuantitativo deberían tomarse en cuenta criterios cualitativos para entender mejor su importancia. Loa pueblos indios no sólo han sobrevivido a los indigenismos, sino que en la actualidad plantean desafíos económicos, socioculturales y políticos a los Estados nacionales.

 

            (Véase: Etnia, Indigenismo, Políticas indigenistas).

 

(JMSM)