SISTEMA DE CONEXIONES. Esta noción tiene como base la idea de que toda época histórica posee un carácter estructural. Es decir, el recorte de un espacio histórico puede ser considerado para su estudio como una totalidad que se desarrolla y en la que sus elementos se encuentran articulados y en movimiento. Las objetivaciones culturales que resultan de la actividad de los seres humanos en la prosecución de sus fines son parte y producto de esa estructura histórica. Analizar qué tipo de relación mantienen entre sí en el momento histórico concreto en que se producen para comprender su función social dentro del sistema epocal al que pertenecen, es cuestión que el investigador deberá de llevar a cabo revalorizando, entre otras cosas, el papel del sujeto histórico en su proceso de hacerse a sí mismo.

            El historiador de las ideas y filósofo argentino Arturo Andrés Roig (1922) retoma esta expresión hegeliana, haciendo una crítica de los presupuestos sobre los que se construye esta filosofía. Trata de volver a pensar acerca de la naturaleza y función de la filosofía y de los cambios en el rubro de la historiografía filosófica que devienen, en tanto se ponga en evidencia la injustificada preeminencia del sujeto sobre el objeto, el concepto respecto a la representación y la esencia sobre la existencia.

            Roig usa este vocablo para apoyar su propuesta acerca de la necesidad de reconstruir la historia de las ideas mediante una “ampliación metodológica”. Lo que significa incorporar el aspecto económico como categoría fundamental en el análisis filosófico, observar cuál es la relación que guardan las ideas filosóficas con otras manifestaciones culturales, dejar de concebir a la filosofía como un sistema autosustentante, señalar la naturaleza ambigua de la conciencia en tanto que “oculta y manifiesta”.

            Con el concepto sistema de conexiones, Roig pretende mostrar el vínculo existente entre filosofía y otros campos del saber, especialmente con la política e ideología para con ello extender los márgenes de la investigación filosófica. Mediante el sistema de conexiones, según el autor, es posible rebasar los límites específicos desde donde aparece y puede orientarse el análisis de un evento, obteniendo así una visión más abarcadora de la totalidad.

            Aunque en apariencia el significado hegeliano del sistema de conexiones parece conservarse, en realidad no es así. Para el filósofo alemán era algo natural que al abocarse al estudio de las ideas filosóficas hubiera de considerarse otras esferas de la cultura, ya que existía una relación esencial y universal entre todos estos aspectos por ser uno el Espíritu que se manifestaba necesariamente a través de ellos. La diversidad que supone la unidad del Absoluto cobraba sentido sólo en la medida que cada aspecto era reintegrado a la totalidad mediante la razón. La filosofía cumplía esa misión y en ese sentido, no obstante que era sólo una más de las formas de aparecer del Espíritu, era a la vez la actividad que estaba por encima de todas en virtud de que representaba el autoconocimiento del Absoluto. Desde el punto de vista de Hegel, la filosofía surge únicamente cuando una época histórica ha desarrollado plenamente todos sus elementos por lo que al filósofo le corresponde dar cuenta de lo que ha sido y de lo que es. Si “la filosofía es su época aprehendida en conceptos” es un sin sentido incorporar en el discurso filosófico lo que aún no ha sido.

            El fundamento del sistema de conexiones hegeliano es un sujeto absoluto alienado en lo histórico concreto. En Roig, el sistema de conexiones es el supuesto de que la realidad histórica en sus diferentes expresiones se encuentra articulada no por la obra de un sujeto trascendental sino porque le es consustancial. No es cuestión de establecer a ultranza un vínculo necesario de un evento con otros para que cobre sentido. El sistema de conexiones no es un concepto que imprima sentido a los acontecimientos, lo que permite es captar el fenómeno en su complejidad y riqueza. La contingencia, las rupturas, las irrupciones, lo prospectivo, etcétera, por ser instancias de realidad no pueden ser ajenas al quehacer filosófico.

 

            Hegel, Georg. Introducción a la historia de la filosofía, Sarpe, col. Los Grandes Pensadores, España, 1983. Hegel, Georg. Lecciones sobre la historia de la filosofía, Fondo de Cultura Económica, México, 1985, vol. 1. Roig, Arturo. “El pensamiento latinoamericano y su tratamiento filosófico”, en Anuario Latinoamérica, UNAM, México, 1974, vol. 7. Roig, Arturo. El pensamiento social de Juan Montalvo. Sus lecciones al pueblo, Universidad Andina Simón Bolívar, Subsede Ecuador, Corporación Editora Nacional, Ecuador, 1995. Roig, Arturo. Esquemas para una historia de la filosofía ecuatoriana, Ediciones de la Universidad Católica, Ecuador, 1982.

 

            (Véase: A priori antropológico, A priori histórico, Historia de las Ideas).

 

(SMLCB)