TLAMATILIZTLI. Término náhuatl cuyo significado literal es sabiduría; analógicamente equivale al concepto filosofía.

            ¿Hubo un saber filosófico entre los náhuas prehispánicos? ¿Se preguntaron e inquirieron racionalmente sobre el mundo, el hombre y la divinidad?

            Para responder a estas interrogantes, primero diremos qué se entiende por filosofía, y después mencionaremos las condiciones que se requieren para que exista dicha filosofía.

            Respecto al primer punto, algunos niegan su existencia tal vez por su ignorancia respecto al tema, por prejuicio racional o porque consideran que la única forma de filosofar es la griega-occidental, la cual es sistemática, lógico-racionalista y universal. En cambio, nosotros aceptamos su existencia porque consideramos que la filosofía es el conato de explicar los problemas profundos existenciales del hombre, por lo que éste filosofa sin necesidad de ajustarse a los modelos griego-occidentales o de situarse en determinada región geográfica, ya que lo que importa es un problema que se ha de enfrentar en la relación del hombre con su mundo; además, cada cultura tiene su modo particular, propio e incomunicable de ver el mundo, a sí mismo y a lo que lo trasciende. Al respecto, el filósofo mexicano Leopoldo Zea en su Introducción de la Filosofía, señala:

 

...ver a cada filosofía en su concreción histórica; ...se preguntará acerca del valor circunstancial de cada filosofía, en vez de afirmar el valor universal de alguna de ellas... afirmamos el carácter circunstancial de la filosofía, de todas las filosofías... Si queremos entender a una filosofía, hay que hacerlo partiendo desde el horizonte que le es peculiar... tendrá un sentido, un orden (1953: 14, 15 y 20).

 

            Por su parte, el filósofo mexicano Mario Magallón Anaya en su Dialéctica de la filosofía latinoamericana, sostiene la existencia de la filosofía náhuatl desde la cultura, del paso del nivel mítico-religioso al de la duda existencial y desde la crítica a la falta de sistematicidad (1991: 19-40).

            En cuanto a las condiciones requeridas para que exista la filosofía náhuatl, tenemos al investigador mexicano Miguel León Portilla quien ha destacado en el desarrollo y sistematización de esta tesis con su obra La Filosofía Náhuatl (1956), entre otras. En su articulo El pensamiento prehispánico, considera que es a través de la teoría de la invención histórica formulada por Edmundo O’Gorman, por la que podemos hablar analógicamente de una filosofía prehispánica y de aprehender sus modelos y categorías propias para repensarlas, reinventarlas y de esta manera obtener un sentido para el hombre actual (1963: 15-20); en La filosofía náhuatl, señala que la hay si se tiene la existencia:

            a) De fuentes históricas que muestren el pensamiento náhuatl acerca del universo, de la divinidad y del hombre.

            b) De inquietudes y problemas de carácter filosófico, así como de hombres dedicados a buscar el saber racional (1983: 6, 52 y 62). En cuanto a las fuentes, el legado documental prehispánico es extremadamente rico, pero las de máximo interés para el tema que nos ocupa son: “Textos de los informantes indígenas de fray Bernardino de Sahagún”: Códice Matritense del Palacio Nacional, Códice Matritense de la Real Academia de la Historia, y el Códice Florentino, recogidos por Sahagún a partir de 1547; Anales de Cuauhtitlán, colección hecha por historiadores indígenas del siglo XVI, discípulos de Sahagún, y la Colección de Cantares Mexicanos, recogidos por los discípulos indígenas de Sahagún de 1565 a 1575. El acercamiento a esta rica documentación nos lleva a afirmar la existencia de una visión del mundo, de elaboradas doctrinas religiosas y de una forma peculiar de filosofía náhuatl prehispánica. Respecto a la segunda condición, referimos algunas citas que contienen inquietudes y problemas filosóficos. Así, se preguntaron sobre el valor de lo que existe relacionado con el afán de encontrar satisfacción en las cosas: “¿Qué era lo que acaso tu mente hallaba? ¿Dónde andaba tu corazón? Por esto dar tu corazón a cada cosa, sin rumbo lo llevas: vas destruyendo tu corazón. Sobre la tierra, ¿acaso puedes ir en pos de algo?” (“Cantares Mexicanos”, fol. 2 v); se plantearon el problema de la finalidad de la acción humana, buscaron una explicación racional del sufrimiento, de la vida y de sus obras amenazadas por el fin del quinto Sol: “¿A dónde iremos? Sólo a nacer venimos. Que allá es nuestra casa: donde es el lugar de los descarnados. Sufro: nunca llegó a mí alegría, dicha. ¿Aquí he venido sólo a obrar en vano? No es ésta la región donde se hacen las cosas. Ciertamente nada verdea aquí: abre sus flores la desdicha” (“Cantares Mexicanos”, fol. 3 y 4); también dudaron de los mitos sobre el más allá, porque no estaban satisfechos con las respuestas dadas por el saber religioso: “¿Se llevan las flores a la región de la muerte? ¿Estamos allá muertos o vivimos aún? ¿Dónde esta el lugar de la luz pues se oculta el que da la vida? (“Cantares Mexicanos”, fol. 61 r y 62 r); incluso se cuestionaron sobre la realidad de nuestra vida efímera: “¿Acaso de verdad se vive en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea jade se quiebra, aunque sea oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. ¿Acaso hablamos algo verdadero aquí, dador de la vida? ...sólo es un sueño... Nadie habla aquí de verdad...” (“Cantares Mexicanos”, fol. 5 v, 13 r y 17 r); pero una de las interrogaciones más profundas y angustiosas les surge ante la honda experiencia de la fugacidad universal de las cosas llevándolos a buscar una fundamentación del mundo y del hombre: “¿Acaso son verdad los hombres? Por tanto ya no es verdad nuestro canto. ¿Qué está por ventura en pie? ¿Qué es lo que viene a salir bien? (“Cantares Mexicanos”, fol. 10 v). Estas interrogantes manifiestan la reflexión sobre las cosas y el hombre hasta llegar a contemplarlos como problema. Es un empeño de descubrir problemas y de tratar de resolverlos con la razón elaborando nuevas doctrinas acerca del hombre, del mundo y de la divinidad. Los hombres dedicados a la reflexión fueron los tlamatinime sabios o filósofos, pero no buscaron el conocimiento por el conocimiento mismo, sino el conocimiento que se revela y manifiesta a través de una totalidad, identificable con su existencia y sus modos de ser circunstancial e histórico; algunas categorías propias de su pensamiento fueron expresadas con términos abstractos, y otras, por el camino de la metáfora; entre otras tenemos la doctrina del ser humano como el posible dueño de un rostro y un corazón; las diversas concepciones de flor y canto; el ideal de quien aprende a dialogar consigo mismo para enseñar a mentir la materia inerte; la concepción de la verdad entendida como “fijación sólida o enraizamiento profundo” la refieren al hombre.

 

            “Cantares Mexicanos”, folios 2 v, 3, 4, 5 v, 10 v, 13 r, 17 r, 61 r y 62 r, en León Portilla, Miguel. La Filosofía Náhuatl estudiada en sus fuentes, UNAM, México, 1983, (1956), pp. XVI, XIX, XX, XXII, 3-27, 52, 55-60, 62 y 67. León Portilla, Miguel. “El pensamiento prehispánico”, en Estudios de Historia de la Filosofía en México, UNAM, México, 1963, pp. 11-72. León Portilla, Miguel. Los Antiguos Mexicanos a través de sus crónicas y cantares, Fondo de Cultura Económica, México, 1983, (1961). León Portilla, Miguel. Códice Chimalpopoca. Anales de Cuauhtitlán y Leyenda de los Soles, UNAM, México, 1992, (1945). Garibay Kintana, Ángel Ma. Poesía Náhuatl, Cantares Mexicanos, vol. II, UNAM, México, 1993, (1965), y vol. III, 1993, (1968). Garibay Kintana, Ángel Ma. Historia de la Literatura Náhuatl, vol. I, Porrúa, México, 1987, (1953), y vol. III, 1987, (1954). Magallón Anaya, Mario. Dialéctica de la filosofía latinoamericana. Una filosofía de la historia, UNAM, col. 500 años después, núm. 6, México, 1991, pp. 17-40. Zea, Leopoldo. Introducción a la Filosofía. La conciencia del hombre en la filosofía, UNAM, México, 1991, (1953).

 

        (Véase: In ixtli in yóllotl, In xóchitl in cuicatl, Neltiliztli, Toltécatl).

 

(RNN)