TLAMATINIME. Término náhuatl que literalmente significa “los que saben algo o los que saben cosas”. Anacrónicamente equivale al concepto “filósofos”.

            Una de las pruebas históricas que tenemos acerca de la existencia de los tlamatinime, que respondieron a las preguntas más apremiantes de la filosofía de todos los tiempos, es el Códice Matritense de la Real Academia de la Historia (folio l 18 r y v), en el cual Fray Bernardino de Sahagún (1499 ó 1500-1590) en una anotación marginal llama a los tlamatinime “sabios o filósofos” porque su actividad se asemejaba de algún modo a los filósofos clásicos. Esta fuente revela la imagen ideal de los sabios o filósofos y también las características de los pseudo-sabios. La descripción de la tlamatiniyotl o esencia del filósofo se realiza metafóricamente al señalar sus rasgos más significativos: “El sabio: una luz... una gruesa tea que no ahuma... un espejo agujerado por ambos lados. Suya es la tinta negra y roja, de él son los códices... Él mismo es escritura y sabiduría”. Las funciones del tlamatini son: temachtiani o maestro: “Es camino, guía veraz para otros. Conduce a las personas y a las cosas, es guía en los negocios humanos... es cuidadoso (como un médico) y guarda la tradición. Suya es la sabiduría trasmitida, él... la enseña, sigue la verdad. Maestro de la verdad, no deja de amonestar”; teixcuitiani o psicólogo: “Hace sabios los rostros ajenos, hace a los otros tomar una cara (una personalidad), los hace desarrollarla. Les abre los oídos, los ilumina; teyacayani o pedagogo: “Es maestro de guías, les da su camino, de él uno depende”; tetezcaviani o moralista: “Pone un espejo delante de los otros, los hace cuerdos, cuidadosos; hace que en ellos aparezca una cara (una personalidad)”; cemanavactlaviani o conocedor del mundo físico: “Se fija en las cosas, regula su camino, dispone y ordena. Aplica su luz sobre el mundo”; mictlanmatini o metafísica: “conoce lo (que está) sobre nosotros (y), la región de los muertos”; por último, resumiendo sus atributos y su misión principal, es netlacanecoviani o “el que humaniza el querer de la gente”. “Cualquiera es confortado por él, es corregido, es enseñado. Gracias a él la gente humaniza su querer y recibe estricta enseñanza. Conforta el corazón,... a la gente, remedia, a todos cura”. En contraposición de los sabios, se dan las características del amo cualli tlamatini, “sabio no bueno” o pseudo-sabio: “El falso sabio: como médico ignorante, ...dizque sabe acerca de Dios. Tiene sus tradiciones, las guarda... suya es la vanidad. Dificulta las cosas... Amante de la obscuridad y el rincón... ladrón público, toma las cosas. Hechicero que hace volver el rostro, extravía a la gente, hace perder a los otros el rostro. Encubre las cosas, las hace difíciles... hace perecer a la gente, misteriosamente acaba con todo”.

            Existen otras fuentes de importancia histórica que mencionan a los tlamatinime o sabios. Señalamos algunas, a saber: Sahagún en su Historia General de las cosas de la Nueva España (1569), en el Prólogo al Libro I dice “Del saber, o sabiduría de esta gente... en el libro décimo donde, en el capitulo XXIX... se afirma que fueron perfectos filósofos y astrólogos...”; en el Libro X, VIII, 9-10 describe: “El sabio es como lumbre o hacha grande, y espejo luciente... entendido y leído... es como camino y guía para los otros. El buen sabio, como buen médico, remedia bien las cosas y da buenos consejos y buena doctrina, con que guía y alumbra a los demás... a todos favorece y ayuda con su saber” y del mal sabio señala “...es mal médico, tonto y perdido, amigo... de vanagloria, y por ser necio es causa de muchos males... peligroso y despeñador, y engañador o embaucador”. El libro de los Coloquios y Doctrina Cristiana refiere que eran los guías más elevados “...los que se dedican a observar el curso... del cielo... están mirando (leyendo)... cuentan (o refieren lo que leen)... vuelven ruidosamente las hojas de los códices... tienen en su poder la tinta negra y roja (la sabiduría) y lo pintado, ellos nos llevan, nos guían, nos dicen el camino”.

            Ciertamente, los tlamatinime alejados de la visión místico-guerrera de Tlacaélel, no elaboraron sistemas lógicos o racionalistas, pero sí tuvieron dudas e inquietudes que los llevaron a dialogar consigo mismos, hasta llegar a una concepción poética del mundo, del hombre y de la divinidad. Su preocupación fundamental de encontrar la posibilidad de infundir en el hombre una auténtica raíz los llevó a indagar las diversas concepciones acerca de flor y canto (véase in xóchit1 in cuícatl) que pueden llevar a decir palabras verdaderas en la tierra; su doctrina del hombre como el posible dueño de un rostro y un corazón (véase in ixtli in yólotl); el ideal de quien aprende a dialogar consigo mismo para enseñar a mentir a la materia inerte (véase toltécatl); y en su afán por encontrar fundamento y raíz, se preguntaron acerca de la verdad de los hombres (véase neltiliztli). Con estos planteamientos tratan de llegar a concepciones distintas para dar un sentido a su existencia dentro de un mundo amenazado por fuerzas que pueden destruir el actual “sol de movimiento”.

 

            Textos de los Informantes indígenas de Sahagún: “Códice Matritense de la Real Academia de la Historia”, en León Portilla, Miguel. La Filosofía Náhuatl estudiada en sus fuentes, UNAM, México, 1983 (1956), pp. XV, 57, 62-74 y 327. León Portilla, Miguel. “Coloquios y Doctrina Cristiana”, en Los Antigüos Mexicanos a través de sus crónicas y cantares, Fondo de Cultura Económica, México, 1983 (1961), pp. 125-128. León Portilla, Miguel. “El pensamiento prehispánico”, en Estudios de Historia de la Filosofía en México, UNAM, México, 1963, pp. 12-13, 24-25, 41-43 y 69. Sahagún, Fray Bernardino de. Historia General de las cosas de la Nueva España, Porrúa, col. Sepan cuantos, núm. 300, México, 1992.

 

            (Véase: In xóchitl in cuícatl, In ixtli in yóllotl, Neltiliztli, Tlamatiliztli, Toltécatl).

 

(RNN)