UTILIDAD. Del latín “utilitas”, calidad de útil, provecho que se saca de algo. La filosofía entendida como algo útil para el hombre.

            La idea de la filosofía como un saber útil para el hombre aparece en el filósofo francés René Descartes (1 596-1650) en su Discurso del Método.

            Comparando la filosofía especulativa tradicional con la filosofía que Descartes designa como “práctica”, esto es la moderna, afirma:

 

...es posible llegar a conocimientos muy útiles para la vida, y... en lugar de la filosofía especulativa, enseñada en las escuelas, es posible encontrar una práctica, por medio de la cual, conociendo la fuerza y las acciones del fuego, del agua y del aire, de los astros de los cielos y de todos los demás cuerpos que nos rodean, tan distintamente como conocemos los oficios varios de nuestros artesanos, podríamos aprovecharlas del mismo modo, en todos los usos a que sean propias, y de esa suerte hacernos como dueños y poseedores de la naturaleza (Discurso del Método, 6a parte: 80).

 

            Los filósofos y estudiosos mexicanos, innovadores, eclécticos, que se abren a la filosofía moderna manejan también este concepto de utilidad. Orientados por dicha filosofía, y en una cuidadosa y cauta aplicación de ella a su circunstancia histórica, así como en un prudente alejamiento del pensamiento escolástico tradicional, es como el concepto de utilidad adquiere presencia en el discurso filosófico americano.

            Fray Juan Benito Díaz de Gamarra y Dávalos (1745-1783), miembro de la Congregación del Oratorio de San Miguel el Grande, hoy San Miguel Allende, en su obra Elementa Recentoris Philosophiae, vol. I, (Elementos de Filosofía Moderna), publicada en México en 1774, precisamente en la dedicatoria “a la juventud americana” se refiere a la filosofía que ofrece en su obra y previniendo las objeciones que sobre ella podrían lanzar los escolásticos tradicionalistas mexicanos, advierte: “(...) una doctrina moderna en una disposición no del todo inconciliable con las escuelas y expuesta, por una parte, con suma brevedad, por otra, demasiado llana, clara, reunida con orden, elegante y (lo que es principal) que será útil en el resto de la vida”, y más adelante en los “Prolegómenos”, afirma:

 

Ahora bien, como la filosofía ha sido dispuesta para la verdadera utilidad del hombre, y tal es el fin cuales son los medios, se sigue que las especulaciones demasiado sutiles de los peripatéticos acerca de temas que no pueden ser indagados por la razón humana o al menos no pueden aportar nada de provecho al género humano, tanto menos pertenecerán al estudio de la sabiduría, cuanto menos unidas están con la verdadera felicidad del hombre (Díaz, 1963: 26).

 

            Puede advertirse que Gamarra, en primer lugar, distingue la filosofía que dará utilidad al hombre, esto es la moderna, de aquélla contenida en las “especulaciones demasiado sutiles de los peripatéticos” y en segundo lugar, enriquece el concepto de utilidad al interior del discurso filosófico, pues dicha filosofía no sólo dará “utilidad” al hombre, sino también “verdadera felicidad”. En Los errores del entendimiento humano vuelve sobre el tema: “No importa explicar ahora más despacio, cuáles sean estas cosas inútiles que se estudian. Ellas son bien notorias a los linces, y los topos nunca las verán aunque las pusiéramos delante” (Díaz, 1963: 49).

 

“La verdadera sabiduría consiste en tener los conocimiento de todas las cosas necesarias y útiles” (Díaz, 1947: 49).

 

            El jesuita mexicano Andrés Guevara y Basoazabal (1748-1801), en sus Institutionum Elementarum Philosophiae ad usum studiosae juventutis (1ª edición en Venecia en 1833) y en su calidad de pedagogo maneja el concepto de utilidad, consistente en ofrecer a los niños y jóvenes aquellos conocimiento útiles para la vida. Prudentemente advierte que “a penas me aparto un poco de los escolásticos sirviendo a la forma de vida de la patria...” Advierte que en la enseñanza: “...falta un lugar para las discusiones tanto privadas como públicas que ejercitan la mente de los adolescentes y son más que útiles para su provecho como largamente ha sido experimentado por nosotros”. Se inclina, abiertamente a dar a los jóvenes “los elementos más útiles de las ciencias ...de manera que todas las cosas desemboquen en utilidad de la juventud mexicana y estudiosa” (Guevara, 1833: “Prefacio”).

            Un siglo más tarde, el liberal mexicano José Ma. Luis Mora establece la coincidencia entre filosofía y utilidad. En su breve escrito “Rasgo encomiástico de la filosofía”, afirma y se lamenta de que:

 

Aunque el estudio de la Filosofía sea tan recomendable y las ventajas que de él resultan al hombre en toda la vida son de tal modo palpables que sólo podrá no sentirlas quien cerrare voluntariamente los ojos a la luz, todavía no obstante son muchos los que bien hallados con su ignorancia...se empeñan en deprimir una ocupación tan honrosa al que la profesa, como útil a la humanidad... En efecto, ¿qué es la Filosofía? ...Es, dicen a una todos los sabios, el conocimiento de todas las cosas comprendidas dentro de la esfera del entendimiento humano. Y ¿cómo podrá dejar de ser útil un conocimiento tan vasto y universal? ¿Un conocimiento que según el grado en que se posea hace al hombre árbitro y señor del universo, sujetando a su poder todos los seres visibles? (Mora, 1963: 605).

 

            Y casi en una reproducción de las frases cartesianas sobre la filosofía concluye:

 

A la Filosofía se debe esta multitud innumerable de máquinas, que facilitan las operaciones de la industria y cargando a la naturaleza el trabajo que el hombre debía llevar, ha multiplicado aquellos productos que sirven para satisfacer sus necesidades proporcionándole toda clase de comodidades... Por medio, de la Filosofía el hombre penetra en las entrañas de la tierra y señala el punto fijo que debe equilibrar la pesantez de los cuerpos que la componen; ella misma lo eleva a las regiones etéreas y lo pone en estado de valuar con exactitud y precisión el volumen, masa, densidad y distancias respectivas de esos grandes cuerpos que giran sobre nuestras cabezas (Mora, 1963: 605).

 

            Díaz de Gamarra y Dávalos, Juan Benito. Elementa Recentioris Philosophiae, UNAM, Centro de Estudios Filosóficos (vol. 1, Primum, tr. introd. y notas de Bernabé Navarro), México, 1963. Díaz de Gamarra y Dávalos, Juan Benito. Errores del entendimiento humano, pról. José Gaos, UNAM, Biblioteca del Estudiante Universitario 65, México, 1947. Guevara y Basoazabal, Andrés. Institutionum Elementarum Philosophiae ad usum studiosae juventutis, Venecia, 1800 (traducción Mtra. Carolina Ponce). Fernández del Rincón. Lecciones de Filosofía, UNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas, México, 1994, Bibliotheca Philosophica Latina Mexicana. Mora, José Ma. Luis. Obras Sueltas, 2a ed. Porrúa, México, 1963.

 

            (Véase: Criollo, Progreso).

 

(CRG)